LUISA FUTORANSKY

 

CORTEZAS Y FULGORES

poemas

 

1990-1997

 

 

De Provenza

 

Amo las ciudades de los otros
partidas al medio por un río
cada orilla con sus particulares ambiciones y desaliento
un segmento del Ródano que aquí pronuncian ron
como la repetida onomatopeya de animales,
diz que domésticos, extraviados de cariño y la bebida isleña del Caribe

Ciudad ésta, Arles, de comerciantes y burgueses
de profesiones llamadas liberales, que de apertura,
tan solo una estrecha, irrespirable grieta en la sesera,
con algunos árabes para los trabajos que repugnan los nativos
y turistas sin sol ni mistral,
en suma, de menosprecio sin remedio al extranjero.

Conozco, por arrastrarme en trechos crepusculares
algunas de sus barandas de pocos rostros,
uno, por ejemplo, asociado para siempre a dos gatos
de un viejo inmóvil con boina y cigarrillo
los gatos parecen dorados
como le gustaban a un amigo muerto
cerca de mi extraño río cuya ciudad
vaya a saber uno por qué, le vuelve el lomo
a sus quimeras.

Amo también detenerme a divagar
ante las heridas y transformaciones
de los muros expectantes
erosionados por pasiones graves
ya que las paredes huelen siempre a notarios
herederos y enemigos.
¿Clausurarán por eso tanto las ventanas?
¿Querrán guardar todo el odio para sí?

El Hopital Dieu donde Van Gogh y yo dormimos
huele aún el aire de orines y de incontinencia de los locos y los muertos;
nuestros vecinos se retuercen las manos de pesadillas
y la calle principal se ha cubierto
de saldos y servilletas agusanadas
de todos los Mac Donald's del mundo, uníos.

El Puente de los Leones, roto por modernos cataclismos
conservará una imagen de último abandono
porque ya nadie cortará jamás oreja y rabo en nuestro nombre,
tal vez, con cuidado en el espejo de las furias
unos pocos pelos, inoportuno recordatorio de naufragios,
torpezas y ternura que tenaces persisten, bajo las palmeras salvajes de aquella, única nariz.
El Ródano se deshace entre mis manos
y los olivares recortados
de este poblado mediterráneo
evocan lo mustio y perecedero
de todo afán.

Las semillas de girasoles
que adoran las cacatúas blancas
de las fábulas sangrientas
los girasoles, los girasoles
bah

 

 

Cama camera

 

La copa astillada (por azar, acaso)
al pie del lecho
tenía por testigos
tus muertos y mis muertos
brevísima, la noche de capricornio se nos crecía en lienzos
(perpetuados por la escuela flamenca)
donde los pliegues del goce
retienen los puntos de sutura
de la Parca,
enfrente

 

 

Autorretrato

 

corazón
todavía
estelar
zarzardiente
tarda flor de invernadero
a veces cactus
con este betún de Judea
vulgo asfalto
cuarteado
bajo los pies.

 

 

Autorretrato 31.12.96

 

papá me contó que apenas adolescente yo quería tocar el arpa y luego ser periodista,
sólo me acuerdo un amargo anochecer de primavera en que a los diez
quise ser bailarina clásica y rabié ante el escarnio parental en la escalera
que conducía al altillo, y los escalones y las lágrimas eran tibios
como nidos de hornero o savia de antiquísimas madreselvas;
nunca pensé en imposibilidades como talento, trabajo o lo que natura non da

resumiendo, que siglos mas tarde
ni toco el arpa, ni soy bailarina,
y que en paréntesis, exiguas grietas que infiltro en galeras de trabajos inútiles e infinitos
zigzagueando capataces
contrabandeo versitos, apresurados, desgarrados, como estos
que no tengo hijos, nietos o bisnietos pero amigos pocos y radiantes
de cuando en cuando cultivo trasgos de novios o discípulas
y dicen que soy periodista;
actividades estas útimas precarias e interinas:
traduciendo, que mis amoríos estuvieron rancios o verdes como las uvas
de la fábula
y la prensa continúa siempre obtusa y deformante;
rudas adicciones, es cierto, pero augúrome
de desintoxicación aún posible

llueve dentro y fueral
urge comprar tejas, calafatear goteras,
antes de que el techo y la mampostería nos quebranten

imprescindible la reparación del tiempo y templo:

¿si yo no por mí, quién,
y si no ahora, cuándo?

 

 

Dentadura

 

Batallas sangrientas, perdidas de antemano por cada una
de mis muelas y mis dientes
un mapa con banderilleo de privaciones y cercenamiento
cuyas trazas se pierden
en las mismas, reiteradas escaleras
que conducen a idénticos tronos
de aprensión, oprobio
y pánico

 

Carradas de nombres, moldes en yeso vaciados de significado
como maxilares caninos molares
para quedar con una sola referencia elemental:
los de adelante, los de atrás
los de arriba, los de abajo;
como los primeros pasos de Buda
desnudo
en el mundo
hostil

Incisivos de vampiro de morsa
roedores
caricaturas, puertas primeras que revelan
a los hombres
del poder

 

Romper/ no romper
rechinar
los dientes

Oh! mis dentistas con sus pinzas
gasas jeringas
puentes coronas
falsas anestesias del mundo entero
manos singulares que me arrancaron
una a una las raíces del juicio
y cada tanto, a falta de tantas cosas
me prescriben tabletas que adormecen
bacterias sin sosiego

Encías residuos
sueños

Refulgente
la sonrisa kolinos o colgate
brilla desde nunca
por su permanente
desguarnecida
ausencia

 

 

La enana

 

Muy tarde comprendí que uno no sólo no crece más, sino que se encoge, no de hombros, sino de todo. Alguien que no me había visto cierto tiempo me dijo: -Pensé que eras mucho más alta. Después empecé a tener que ponerme en puntas de pie para asir cosas que antes tomaba normalmente. Ahora vivo en el respiradero del zócalo. Ver el mundo de abajo. Cómo alcanzar, las nubes, la mesa, lo esquivo de su boca.

 

The Dwarf

 

Quite late I understood that not only does one not continue to grow, but that one shrinks, not just in the shoulders, but all over. Someone wha hadn't seen me for a while said to me: "I thought you were much taller." Then I began to have to stand on tiptoes to grab hold of things that I used to reach normally. Now I live in the cracks of a baseboard. "To see the world from below. How to reach, the clouds, the table, his mouth's evasion.

 

 

Tarazona by day

 

Por mayo los campanarios de Navarra y Aragón lucen nidos con cigüeñas. Espléndidas y sabias, las parejas prefieren las iglesias abandonadas más suntuosas, si son catedrales, mejor.

En el altar de Santa Ana de Tudela las alitas de los ángeles están pintadas de bermellón violento. Con el tiempo, el polvo lo ha convertido todo en borravino sangre. Se sabe: polvo y sangre impiden volar.

Aquí los cirios destinados al culto son eléctricos. Tantas monedas pones, tanta gracia e iluminaciones te concedo.

Las cigueñas tienen cría.

Los pichones empiezan a volar.

Mi presencia ha dejado de ser necesaria.

Es hora de emigrar.



Luisa Futoransky

(Buenos Aires, 1939) Author of eight books of poetry, among them El diván de la puerta dorada , La parca, enfrente , Cortezas y fulgores and The Duration of the Voyage/La duración del viaje ; three novels and two works of nonfiction. The child of Polish-Jewish immigrants, she has led a wanderer's life in Israel, Japan, China, Spain and Italy before settling definitively in Paris, where she has lived since 1981. Widely published in Soain and Latin America, where she has received numerous prizes for poetry, she has also been named a Chevalier des Arts et Lettres by the government of France, and has been awarded a Guggenheim Fellowship. Much of her work has been translated into French. She was a Regent's Lecturer at UC Berkeley during October 1997.

 

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