Ketty Alejandrina Lis

(Estos poemas pertenecen a Líneas de Fuga, libro inédito)

BOCA MUDA

a Domingo Martínez Castilla


Boca muda
¿boca-fauces al acecho?
no no
muda
muda
labios en doma y aplanados
brazos como ramas de los sauces
se confunden y beben la savia de sí mismos
todo musgo las piernas.
Impresiones digitales
¿lenguaje del código genético?
¿cifra de herencia de otras vidas?
ni aquí ni allá somos un nombre
sólo un número o transparencia en clave.

Corre Anikó, mi niña, corre
y ofrécete a quien te ofrezca más
porque tenemos hambre
los circos con enanos y payasos aún no se inventaron
eso vendrá más tarde
cuando se canse el arte de decir que es para todos
cuando óleos y esculturas
sigan valiendo más que un desdichado
nacido de hembra
loba solitaria y madre
andrajos por galas alisando el suelo
de granito la lengua
de borrachos repletas las tabernas
gritos a granel
pechos y nalgas manoseados
prodigio de cosechas en las eras
en los feudos
mendigos en los campos
y mucho vino en jarras de hojalata
atan con un cordón que dobla las esquinas
la vida a la materia

¿Qué es lo real?
¿este rostro con nombre y número en su documento?
¿aquel otro que se cubrió con pieles de carnero
o ese que bajando el puente levadizo de un castillo de Bretaña
salía a cazar ciervos?
¿perteneció a algún clan
luchando por el mismo ideal de William Wallace
en las montañas de la ancestral Escocia?
¿aulló hasta quebrar los dientes en la hoguera?
¿usó blusa de fino encaje? ¿gabán de terciopelo?
¿ayudó a preservar algunos alimentos?
hilera de vasijas
dádiva de frutas secas
punta
filo
un puñal
y la muerte negra y loca
construyendo inexorable la explanada.
--Metzadah todo se ha perdido
nada ha valido nada
no se purificó el desierto
sólo hemos trazado un círculo engañoso
donde duerme mi cuerpo entre otros cuerpos
pero estoy aún aquí en la planicie
guardando para mí y protegiendo
la transparente belleza de tu aire--

Todo es sueño soñado en la epidermis y por debajo
el cauce es continuado y se deriva
desde el tramo más caudal del precipicio.
Velo tras velos se espesan y recubren
hilos distintos para la misma urdimbre
añorando la luz que fue el principio del principio
la libertad perdida
la inocencia.
Volver la boca muda
¿para qué al acecho?
miren
tenemos todo aquí
tenemos esta lluvia que corre por encima del rojo-lila-rojo
negro-rojo derramándose en los cuartos
a cielo abierto
miren
tenemos nada aquí
y cómo se hace
tierna tierra maternal ajusticiada
contrapuesta al viaje de regreso
entre un cielo de maleza y un oro de melaza
y cómo se hace
si los brazos-ramas hundidos en el tronco de los sauces
bebiéndose las pestilentes aguas de ellos mismos
van haciendo piruetas igual siglo tras siglo
como si ayer siguiera siendo hoy
hoy
bóveda y sol en la misma curvatura
el cielo y la idea de ese cielo
el agua en alfabeto
el alfabeto nadando sobre el agua
¿la carne es débil?
¿a quién se le ocurrió afirmar a manera de un axioma
tamaña tontería?
la carne es por completo frágil frente al tiempo
él sí que se derrumba débil
línea de flotación delgada
hundida en el pasado sin palas ni semillas
sin posibilidad alguna de cosechar las mieses.

¿Y cómo se hace sino dejar muda la boca
ajustar tela adhesiva a los dos párpados
y pesar como quien pesa un fardo
el espumoso granito de la lengua?



PRIMERO DE ENERO

Las burbujas escapan de la copa
como reducidos globos de cumpleaños
las semillas de sésamo
se abren en abanico al bálsamo
de no tener la cara al rojo vivo
¿aleja el agua su orilla
o el agua es lija de papel se convierte en tiempo
y la erosiona?
Las luces niegan su abandono
parezco flotar como en un sueño
y nada da la sensación de ser real
¿habrá por aquí plumas de ave del paraíso?
Creo que sí y se confunden
con la miríada de ojos
leyes no inmutables sin embargo
que titilan y titilan.
¿Hacia dónde la suavidad del viento
hamacando la ropa menuda
en el balcón?
A través de la comba de la terraza
sobre la pared
un mapa de Asia cubierto de horas
parece mirarme
(de Asia nada menos qué estará haciendo aquí
en un departamento para turistas
en este rinconcito de América del Sur)
y da la sensación de mirar también
a la joven japonesa del dibujo
bebiendo té la expresión ausente
a años luz de Hiroshima
de Nagasaki.
Color forma profundidad y movimiento
garantizan la visión no la mirada
¿todo lo que no está estará en otra parte?
Saber que se nace
que se muere
que no hay cinta de Moebius.
Saber que se nace
que se muere
en la cinta de Moebius.
La línea recta dibujada ¿qué entidad tiene?
las perfectas líneas rectas forman un ángulo perfecto
(si quisiera acariciarte Rudolf
sólo rozaría la pantalla de TV)
pero en Delfos
se inclinaría con veneración la pitia y te diría oh Apolo Peán
aún sin ser hermano de la lira.
La postura los saltos
pareciera que nada de lo humano está atenuado
en tu majestuosa armonía majestuoso tártaro.
Las sirenas de los barcos
saludan el primer día del año
¿pero de cuál?
Tal vez las burbujas emergían del agua
cuando John escribía sus cartas en verso
y las semillas de sésamo se abrían
bajo la tierra que guarda
lo que la tierra quita.
¿Respirará la muchacha del cántaro
que desde la porcelana mira?
Las plumas de ave del paraíso
siguen suspendidas
perdidas
aunque pronto
muy pronto habrá un adiós para el verano
pronto
muy pronto vendrán las hojas rugosas
las ariscas ramas del otoño
donde seguiré esperando un tiempo de mí
para mí.
El prisma o la esfera
no necesariamente caen de lo alto
porque en el molde interno
no hay traducción posible
¿he de llegar siempre tarde a las citas?
La ciudad está ahí
el mar está ahí
pero es excesiva esta ventana
es excesiva mi habitación en este punto oscuro de la madrugada.



BAJO CONTINUO

A Marta Cwielong

La tarde parece andar morosa en el Torreón del Monje
luego un lago
lejos
lujo del verano
en el rosal solitario calle abajo
varilla de ámbar encendida por el mar cercano y rumoroso
y arriba
vaho y vida entre los músculos
olor salobre
áspero.
La tarde parece patinada en ocre
por un fogoso foco que espléndido circunda el círculo lunar
más allá de la escala que espera para alzar su vuelo sin un rumbo estable
subida al velamen de los barcos.
Cerca un chiquillo solitario
el sueño suave
la cara sucia
tristeza
en la fotografía de la adolescente
con sombrilla de encajes y pamela blanca
un caballo galopando
al conjuro liviano de los bosques
su espíritu herido de morado en la serena blandura de la arena.
Lo salvaje del caballo se estremece
se asoma a una casi noche enrojecida
donde debiera lucir el arco iris
para esta joven que mira desde un pasado sin retorno.
Dónde habrán ido sus criterios
dónde sus contradicciones
porque bien pudo compartir
el rígido ritual de la mesa familiar
y hacer secretamente el amor a la hora de la siesta
al amparo de los árboles del parque
del agua clara saltarina de la fuente
en un palacio entre luz humosa.
Es posible también que haya celebrado su boda ante un altar
abarrotado de figuras
a veces valiosa presencia de lo artístico
siempre inútiles
y ser una elegante dama en Buenos Aires, Londres o París
aunque su cuerpo se ha desintegrado igual
con la custodia de un ángel de mármol de Carrara
comprado carísimo en Italia.
Perdió de todos modos la burbuja del misterio
lloró de todos modos la huida del misterio
al entrar en los sueños dulces
turbios
que en las mañanas se deshacen.
Fue ciertamente hermosa y quizá murió muy joven
o quizá soportó la ancianidad cegando el cristal de sus espejos.
¿Su libro preferido habrá sido la romántica historia de `María'?
Por qué la taiga si hasta ayer parecía florecer la primavera
prometiendo sembrar un ramo de jazmín
sobre sus párpados
¿Tal vez pudo internarse
en la profunda y bella fronda de La Sonata a Kreutzer?
Es posible que en algún momento un ojo zarco detrás de los azogues
espesa tundra interna
demiurgo en sí
haya escuchado el latido del océano
presumiendo
apresurando
la certeza de que no había demasiadas diferencias
salvo una simple y lineal cuestión de circunstancias
con aquella muchachita marchita y tan callada
que tanto se esmeró en cuidar su guardarropas
a quien le regalaba sus prendas de interior
algunas de sus blusas
algunas de sus faldas
y sus zapatos viejos.
Su sola transparencia
cardo ancestral
perdida zarzamora
sólo puede mirar el andar bullicioso las madrugadas
asomada al paredón interminable de la Recoleta.
Es posible

imaginar en ese rostro terso de la adolescente
fotografiada con sombrilla de encajes y pamela blanca
rojas ramas en el roble
que sostienen la saliva volátil de los vivos
la soledad esteparia de los muertos
aunque la magnitud del tiempo se pierda sin consuelo
en la zona movediza de un desierto fugaz
donde la historia de cada historia personal se esfuma
en la hora del estruendo sin estruendo
en la hora del silencio con silencio
en los bordes imprecisos de la noche
madrugada al caer
mientras los arbolitos de la calle están sin sus tutores
esqueletos de hierro
pintados sin imaginación de negro
basural de latas vacías de cerveza o coca cola.
Tristeza
galope fantasmal en la fotografía de la joven
que alguna vez caminó por las mismas veredas que nosotros
pura transparencia hoy su rostro
a pesar de la bella sombrilla de encajes y la pamela blanca.



CALOBE

Una vieja y aún bella mujer
que se mece y en su balanceo
pareciera que canta un extraño canto
al sendero calmo de la luna andando sobre los tejados
cuece en su marmita un ajado cuento
que cuenta una historia
una historia de aura expandida
y en el cuento que cuenta vibra
se desborda
la plana estructura de honda negrura
temerosa como la mirada de un ciervo acosado
desde el día en que Diana acertó su flecha
tiró la esperanza a los tigres
y ellos se ensañaron
le enseñaron
a esconder sin piedad la inocencia.

Calobe su nombre
hermoso como un dios
encerrado en sí mismo como un sueño
de hinojos detrás de una pared escindida por la duda
de no saber con certeza
nunca saber cómo es
por dónde se desliza
la mansa liviandad de la coherencia.
Por entonces Londres
apretaba su agonía hasta hacer saltar sus dientes
¿una sirena? Correr correr hasta el refugio
en orden
primero niños y mujeres
luego a despejar escombros. Y no llorar
que no hay un solo sitio en la ciudad para más lágrimas
París era cualquier cosa menos una fiesta
Arco de Triunfo sin triunfo
pasos de ganso de horror
alfabeto en sombras
donde la Torre seguía altiva como siempre
y la sangre
lirio partisano hacia los cuatro vientos
se abría en una flor carnosa
carnívora
morada desnudez en la inútil nave de los templos
¿La radio? Equivalía a muerte
lluvia
barro en las trincheras
los que no tenían que pasar pasaron línea Maginot
y el puño cerrado
delgado spitfire más acá del océano
olvidó la perilla en el golpe
"--cállese, le digo, cállese carajo
Escocia está lejos tan lejos de aquí
cerca está tan cerca de obuses y muerte
y una carta no podría reemplazar a Will
te veo primo-hermano-amigo aún de pie
envuelto en tu tartán el kilt al viento".
Severa obstinación de los alisos.

La vieja y aún bella mujer
mira el horizonte sin ver su marmita
resplandece mientras en las sienes
pega con saliva hojas de rosal
bueno al parecer para aliviar jaquecas
¿el lago Dallas seguiría siendo un lago?
¿el río Lossie seguiría siendo un río?
Cima enhiesta amada Cairn Kitty
volveré
algún día volveré
aunque las guerras siempre presentan sus facturas
y a un ser humano
lo mutan a un golpe memoria y nostalgia.

Calobe su nombre
Calobe
Calobe
No obstante en su placa de bronce
intemperie sellada de olvido y distancia
viejamente fue escrito Alejandro Bassús
al costado de dos sucias flores de plástico
una mariposa sin destino fijo
y el piar de un pájaro.




MAGGIE


Las creencias, por la erosión, palidecen.
Evtuchenko
El viento vuela las cortinas
como un ala ciega
que tropieza una y otra vez
contra la dura aspereza de las ramas
delirio caminando codo a codo
los ojos bien abiertos de no ver
oh dulce Maggie.

Sábanas sin amor
la ternura lejos lejos
el pelo suave revuelto en llamarada
el cuerpo quieto corriendo en llamarada
y esos gritos subiendo peldaño por peldaño
la escalera que baja al calabozo de ollas y sartén.
¿Es hora de encender el horno?
No, es temprano todavía
si en las casuarinas
en la vereda
en el tiempo sin cordura detenido
no se escucha otra cosa que el silencio de la siesta
pero la siesta de hoy estuvo en especial pesada
y ayer fue igual
y mañana también princesita de los charcos
subida a un sueño para asar la carne con ciruelas.
Hay que pelar papas
¿cuántas?
y todo para qué
ni en el centro ni en la orilla de este mundo existo para nadie
casi polvo mis huesos.

Las fotos velan la caja de cartón
ya es agosto y pronto volverá a zumbar en los oídos
el escándalo de calor color y olor de octubre
de la mano de la rama madre
ciudad pequeñita Santa Fe
dormida entre las azulinas flores de los paraísos
en octubre siempre lo que no fue bueno
en octubre
en octubre lo mejor
en aquellos saltos a la cuerda
Barrio Roma
calles
tierra
nada que recuerde a la Via Apia vigilando
el regreso en triunfo o en derrota.

Qué haría de haber sido una diosa
adorablemente inmóvil
el templo dedicado ya lo tengo
la mudez es porosa como el mármol
el altar se escucha a la hora de la cena
los señores cenadores en sillas ordinarias
no en curules
sin manto y en ojotas se sentarán más tarde
a masticar callados
a lamentar las causas de la decadencia
buscando dentro de la propia mismidad
culpables por afuera de sí mismos.
Roma
por qué ese nombre a un barrio
de calles y veredas anchas
anodinas
si en la capital del que fue una vez imperio son angostas
como la figura increíble de Juan L.
La noche de esta noche ha de estar como siempre repleta de TV
se comerá sin que importe en absoluto
si el aceite es de uva o de maíz
o de oliva si le place a los héroes de incienso y terracota
Princesita de los charcos
refugiada en un rincón del monumento a los caídos
o mejor en el Templo de los Dióscuros
aceptando del César la ofrenda sin perfumes
--mirá vos pobre Maggie quién diría
perdida en otro mundo como está
si en las casuarinas
en las veredas
en la casa
en el tiempo sin cordura detenido
no se escucha otra cosa que silencio de la siesta.



Ah, las lágrimas

Al Dr. Abraham I. Lis

Cuánto dolor camina por la ausencia
-hay tanto-
grito feroz que nada nada dice
ni expande
y en un pequeño pliegue se escabulle
-¿es grito?-

(A qué sitio extraño irán las mañanas
que una a una viven en el pan tostado
el té y el comienzo temprano del día)

El tacto en su lenguaje habla
-¿de qué país regresa?-
la voz en su registro emerge
-dí Dios, de dónde-
ninguno vio caer el rayo
-mi dulce bien, fue imprescindible un rayo-
de hierro el yelmo el peto y gasa en la visera.

(Cuál será la copa de cristal y jade
que guarde lo tibio, los viajes
y aquellos paseos
bordeando el reflejo musgoso del Arno)

Estoy aquí en pugna y en pasado
estoy aquí quitando los minutos
que de las altas cumbres caen
y resbalan.
¿El sol? cayó de bruces al vacío
el cielo abrió su esclusa y un torrente
también cayó
gimiendo entre los juncos que en las noches
escuchan el rondar del viento
su lamento
y lo exorcizan.

¿De uno a otro polo habrá distancia?
Si el tiempo terrenal es sólo excusa
si la medida apenas una tabla
en la que frágil se sostiene el náufrago
-¿por qué por qué la creación
dí Dios por qué?-
tampoco en el espacio
la dimensión alcanza su estatura.

¿Habrá disolución en el misterio?
¿Habrá un no ser fundido con la nada? No no puede perderse la vida.
Ha de haber un sitio
un cofre sagrado que guarde
el abrazo estrecho disolviendo el linde
tus voces, mis voces
tu nombre y mi nombre.

¿Debo callar no ver
así tan quieta como estatua he de quedar?
Vamos vamos que ya es la hora y es
la pesadilla de no ver andar
en el hogar por dentro y por fuera huir
y en el reverso hablar hasta estar muerta
porque en la casa hubo uno en dos
porque en la casa de hoy ni tan siquiera hay uno
y la mitad se tambalea.
¿El mundo? Un bulto en que convive
la mano que se extiende y la miseria.

¿Acaso no debí espantar con más furor
debí debí, oh Dios debí
al negro ángel de rosas engañosas en la frente
y el Etna en la mirada que vino del espejo?
Como walkiria me enfrenté a lo oscuro
-fue inútil-
llorando me abracé a la fe y de rodillas supliqué a lo alto
-fue inútil-
castigué con violencia la cara y la cabeza
hasta quedar tendida
-fue inútil-.
¿Y las lágrimas?
Ah, calma sobre volcán que se sostiene con los puños.
Ah, las lágrimas.



SONATA EN Mí MENOR

Me gustaría siempre pensar que
tantos ensueños podrían ser verdad
el fascinante hechizo de la luna allá
viajando sobre el agua
pero yo estoy siempre de pie aquí
sirviendo carne asada y
verduras frescas.

Domingo al mediodía ahí
mar verde veteado de bolero el mar
con gris marrón y otra lomada gris
por la soberbia libertad del sol
durmiendo entre las nubes.

Y así otra vez salto de rana en
verde sereno rumba mar el mar
y yo moviéndome de acá a allá
sin otro medio para ser que ser
cuaderno y lapicera.

Las letras se acomodan con
ruidosa e impaciente soledad
por un ruidoso auto que pasó y se fue
apenas hace un rato y ya es ausencia
mientras la blanca luna es una barca
en el dulce mar
dónde quisiera estar no sé pero seguro no aquí
salando y pimentando.

A lo mejor me gustaría ver un bello ser
un bello ser que esfume mucha luz
bajando de lo alto
si cierta es que bella y esencial y alta es
la luz que busco.

No tengo mazapán para poder comer
poder comer llenar la boca de
estrellas dulces
a cambio un rubí caliente y leve es
el breve vino tinto que también se va
como la vida.

Y pienso que me aliviaría si pudiese ver la luz
no sé si fuera o si dentro en mí
pero enraizada en algo
para no odiar sentir que no interesa ya
si estoy sujeta día a día aquí
lavando la vajilla.

O a lo mejor quisiera un ser que me hable a mí de mí
que yo le hable a él de sí
que diga qué hago yo aquí
los brazos inmersos en lejía
si es un misterio la belleza del cristal de sal
si es un misterio el calor del sol
si mi presencia inútil banal
pero única en el mundo.

Quisiera hacer de mí un ser con ser
saber cómo se armó y por qué
mi código genético
alzar bajo la voz hasta por fin hallar
el cántaro y su ollero y así entender
causa y efecto.

Abrir sin más mi corazón
gritar
aunque no fuerte no
gritar despacio y preguntar por qué
por qué razón existe el mar
un mar sin verde mar y con
esta rutina
de andar de un lado para otro
ir
andar y hacer las compras

de levantarme y acostarme hoy
sin esperanzas de saber ningún por qué
si existo realmente en algún lado o soy
si existo realmente en este sitio y soy
dónde el comienzo de la historia
dónde el final si es que hay algún final
si espera andén y tren en la estación
porque no puedo creer que cerca o lejos no esté Dios
para poder hablar con él
porque seguro ha de saber por qué
por qué yo estoy buscando aquí
buscando al ser que duele en mí
bajando hasta sellar la voz
sacando el corazón de un cajón con miel
callando y no saber por qué
por qué razón existe el mar
el mar verde veteado gris
la luna hechizo arriba allá
mirándose Narciso en sí
el sol cambiando el agua de color
el tiempo huyendo con o sin reloj
Mozart y la Sonata en Mi menor
y la rutina
de hoy igual que ayer andar
de un lado para otro sin
que entienda nada
si el mundo se parece a nuestra cárcel sí
celdas individuales sin color rubí
en un entorno de mar sin coral
ni espumas blancas.

Quizá los Andes sean de papel
las flores todas nazcan en abril
y el viento Norte sea helado
porque no sé qué es la libertad
aún no sé qué es morir
pero soy bien consciente que
amo la vida
no importa si en el inicio está anidado el fin
si suena inútil preguntar por qué
por qué esta vida
de andar sin rumbo de acá para allá
atroz rutina levantarme y acostarme hoy
no sé mañana
si toda infancia ya lució y se fue
dónde mis padres han de estar no sé
dónde el jardín con el damasco aquel
por qué razón se esconde de dolor
el corazón en un panal sin miel
si las montañas nacen en abril
las flores frescas se hacen de papel
si está veteado de bolero y rumba mar el mar
si el día de hoy es más igual que ayer
mañana es nunca y también es hoy
si es un misterio el fin en el comienzo de
si en el inicio está marcado el fin
por qué la vida.



Ketty Alejandrina Lis

She has published the poetry books Imaginaciones (1987) and Cartas para Adriana (1992). She received "La Faja de Honor" de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) - Buenos Aires for Cartas para Adriana in 1993 . She is the editor of the on-line La Intercontinental Poética.

 

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