Poemas
Arturo Dávila S.
De La ciudad dormida (1996)
NAUFRAGIO
En noches boquiabiertas
construyo un barco que huye de mis sueños:
navegan pianos lentos,
recostados en la bruma que avanza,
estrellas frescas del amanecer,
sonidos del más suave terciopelo.
Y aunque el sueño es una migaja triste,
alimento de dioses,
nostalgia de la muerte recordada,
pasan estrellas destilando miel
con un racimo de alas
sin saber porqué se encuentran ahí.
Desde el mástil del piano
surgen pañuelos de gamusa suave
y descienden hasta los camarotes
en busca de sirenas
que se peinan las olas de su cuerpo
con un arco de estrellas
y caracolas tiernas
tejidas entre paisajes de ayer.
Pero el ayer navega fugitivo
a un mañana sin alasdonde los sueños se pueblan de barcos
lentos, destilando migajas tristes
de dormidas caracolas y pianos.
A pasos lentos, pasan
corazones insomnes
atravesados por espadas mudas
de venados heridos
y sirenas en el lomo del piano
que peinan tres estrellas
y tejen un racimo de canciones
tristemente sin alas
de aquel barco perdido entre mis sueños.
LA PARTIDA
He iniciado la partida. Aún arde
el cristal de la noche, los espejos
encendidos en el cielo. Es tarde
para volver. En mis despojos, lejos
busqué el olvido. Ahora se enciende enlas ruedas trémulas de mi garganta,
en la ola de mis sueños. Para bien
o para mal, me voy, cuando levanta
el horizonte fiel y ondea el calor
de la luna moribunda. Camino
hacia el oeste, donde al fin el dolor
muere, y la mirada es roja. No
lo lamento, sólo he perdido, acaso,
una mujer, una flor, un ocaso.
METEMPSICOSIS
Entre tibias y solitarias noches
te vas quedando solo en los caminos;
la sombra de la luna azul inunda
el dulce navegar de tus memorias.
Caminas por ahí, como otras veces,
con pie incierto en olvidadas tierras,
acariciando tus recuerdos tibios
de otras edades y otros cuerpos tristes.
Estuviste por aquí, mas ignoras
cuándo y bajo qué reinos interiores;
¿qué pieles desechadas por la muerte
miraron tristes estos ojos tibios?
Tristeza antigua y lánguida tibieza:
murieron por tu cuerpo otros imperios
y sientes las corrientes del olvido
naufragar mar adentro de tus penas.
¡Qué importa! te lo dices (sin creerlo)
lanzando piedras muertas contra el tiempo;
nos veremos de nuevo en nuevas lunas
envueltos por la noche triste y tibia.
ICARUS
Flying to the sunskywhitewaxwinged
burntflamed with heatlight
flamecrashed
in the blueocean sea
O Ms. Death,
O You of the danskin snowbones
lifedeath
flowersnake
deathlife
O You who (re)turn the wheel of feartune
have plenty
pitymercy of our
go(o)dfriend
reremember him
nightwaterly
receivivid him
lightightfully
in the subgentle
wetsoft
noNothingness
of you bloodloveblossoming
Wombanhood
ÍCARO
Airvolando hacial cielsolblanceralado y flamardiendo
inflestrellado en la fuenluz
aterraguó
en el azulagua maroceánica
Oh Señora Calaca
catrina de la muerte
tened miserpiedad
de nuestro
(a)diosamigo
Oh Usted que ruecrueda
los filvidos de la
fortuNada
flor de serpientes
vidamuerte de la muertevida
recordadadlo recivividlo
suavaporosamente
en la ligerhúmeda
subgentil
noNada
de su florburbusciente
Vientredad
De Catulinarias (1998)
I
Eli: a las mujeres bonitas
y a los buenos caballos,
los echan a perder los pendejos.
Ayer te vi en el Café Milano
rodeada por tus fans:
uno te contaba chistes,
otro se paraba de manos
y los demás babeaban de lujuria.
En verdad, Eli, parecías una reina
irradiando en su corte de bufones
--enanos, cirqueros y payasos.
Pero yo te encontré
(mis celos te encontraron)
menos inteligente,
menos bella.
Hoy viajaste a las tierras del Rhiny las olas del Atlántico nos separan;
me quedé abrazando tu sombra fugitiva
más ligera que la espuma de un sueño
Oh, Eli,
este poema
(si alguien lo lee algún día)
te conservará
en las playas doradas de California,
en la mirada dulce del mar.
Pero por allá, no sé:
que los dioses te protejan siempre
y te libren de los pendejos.
III
Para qué quiero enemigos
Crisóstomo, si te tengo a ti.
Tus consejos sobre las mujeres
son maravillosos: "Todo va y viene
--me dices-- no sólo las hermosas..."
Y mientras yo me revuelco en el suelo
como un puerco en las zahurdas de Circe.
Y es verdad,
Crisóstomo, es verdad,
tu sabiduría es la correcta,
de tu boca fluyen sentencias de oro;
todo va y viene,
las mujeres, los carros,
las latas de cerveza,
todo es una moda
y nosotros, pasajeros
de un tren cuyo destino es la Nada.
Krishna hubiera envidiado
tu filosofía, Crisóstomo,
y hasta el más clarividente Tiresias
palidecería ante tu sombra.
¡Oh, caro amigo, cuánto te admiro!
Lástima que sólo tienes un defecto:
Crisóstomo,
tu alma impecable,
tus aforismos
--miel destilada entre los labios--
están metidos en un cuerpo de vaca
(ojalá fuera sagrada)
que suda y exuda sin parar.
Y las calles por las que caminas,
para tu desgracia,
no son las de Bombay ni de Calcuta,
y nadie se inclina ante tu presencia;
para tu desgracia, amigo mío,
vives en Occidente,
donde a las vacas
se les destina al matadero,
para que las mujeres más hermosas
(de las que tanto sabes,
de las que tanto hablas)
las saboreen molidas
en las más deliciosas hamburguesas.
XXXII
Sírveme un tequila doble, Ganímedes,
y ponme un plato con sal y limón,
que aunque hoy es Día de Muertos,
hay mucho que celebrar:
pasé por la Rotonda de los Hombres Ilustresy quiero seguir viviendo
(y bebiendo):
recordéque los "hombres famosos"
(y sus amantes)
también mueren.
Arturo Dávila S.
(Mexico City) He studied Communications at the Universidad Iberoamericana in Mexico; Spanish Literature at the University of Michigan in Ann Arbor; and earned his Ph. D. in Romance Languages and Literatures at the University of California in Berkeley.
He has published poetry, book reviews and essays for the Mexican magazines nexos, Siempre and Diva. In his spare time, he plays music, collaborates in making videos and films and, when the appropiate planets and stars converge, writes poetry.
Published Books: La ciudad dormida (Prize "Sor Juana Inés de la Cruz", Mexico, 1995); Catulinarias (Prize "Antonio Machado", Spain, 1998).