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Dulces
guerreros cubanos, obra cumbre de la literatura gay
castrista.
por Servando Gonzalez
Marzo 29, 2011.
(Norberto Fuentes, Dulces Guerreros Cubanos. Barcelona:
Seix Barral, 1999.)
Si hay algo en lo que los especialistas en literatura cubana parecen
coincidir es que Paradiso, de José Lezama Lima,
es la obra cumbre de la literatura gay (pronúnciese guey,
como en maguey) cubana. Pero están totalmente equivocados.
Paradiso tal vez sea el summun de la literatura homosexual
cubana, pero la obra cumbre de la literatura gay castrista lo
es sin duda Dulces guerreros cubanos de Norberto Fuentes.
El homofascismo castrista: los gays en el poder
Muchos de los estudios sobre la “revolución”
castrista repiten una y otra vez la estúpida o desinformativa
historia de las raíces comunistas de Fidel Castro, y cómo
éste traicionó la revolución cuando se la
vendió a los soviéticos como una reacción
intempestiva ante los ataques norteamericanos. Tan sólo
unos pocos autores han mencionado las inclinaciones fascistas
de Castro, así como las similitudes entre la Cuba de Castro
y la Alemania de Hitler, pero sin profundizar demasiado en esa
dirección. Pero ninguno de estos, sin excepción,
parece haber notado un aspecto muy importante de su praxis revolucionaria:
las raíces gay de la revolución castrista. Al igual
que la Alemania Nazi,[1] la Cuba de Castro es el producto de las
actividades conspirativas de un grupo de homo-fascistas militantes,
muy similar a los que en los Estados Unidos ahora se llaman a
sí mismos “gays”.
Aunque hoy día la mayoría de la gente emplea indistintamente
los términos “gay” y “homosexual”,
en realidad estos términos no son sinónimos, y denotan
dos cosas muy diferentes. Esta confusión no es producto
de la casualidad, sino de una campaña de desinformación
cuidadosamente creada por el movimiento gay norteamericano y sus
poderosos promotores secretos, quienes los usan como una cortina
de humo para ocultar su verdadera naturaleza. Pero gay y homosexual
no son sinónimos. De hecho, los términos denotan
dos fenómenos bien diferentes, y la distinción no
es puramente lingüística.
Un homosexual es una persona que tiene relaciones sexuales con
personas de su mismo sexo. El término gay, por el contrario,
denota un homosexual militante, miembro de una organización
de acción, enfrascado en actividades revolucionarias para
hacer avanzar una agenda particular en la esfera de lo político
y lo social, cuyo objetivo final es tomar el control del aparato
del estado por medios revolucionarios violentos de tipo fascista
y luego llevar a cabo un cambio radical de la sociedad.
Homosexual es un término social, en tanto que gay es un
concepto político. Por consiguiente, un gay equivale a
un homosexual politizado. Es interesante notar que, aunque el
homosexualismo era un fenómeno común en la Cuba
pre-Castro, el homosexualismo politizado, gay, no surge en la
Isla hasta después que Castro toma el poder en 1959.
La distinción entre estos dos tipos de homosexuales no
es nueva. En un libro publicado en 1945, el autor alemán
Samuel Igra los llama “homosexualistas” y, más
recientemente, Judith Reisman los llama “homosexistas”,
para distinguirlos de los homosexuales.[2] En realidad, el término
apropiado no es “homosexualista” ni “homosexista”,
sino “gay”, pues el concepto “gay” conlleva
todos los elementos que Igra y Reissman les atribuyen.
El núcleo de los hombres que se llaman a sí mismos
“gays” pertenece al tipo de homosexuales machos viriles.
Para este tipo de gays machos, los muchachos jóvenes y
atractivos constituyen la opción sexual más deseable,
en tanto que los homosexuales afeminados, los hombres heterosexuales,
y las mujeres femeninas, son consideradas en ese orden como progresivamente
inferiores. Los gays se ven a si mismos como más masculinos
que los propio hombres heterosexuales.
Aunque el homosexualismo es tan viejo como el propio ser humano
-- referencias al homosexualismo masculino aparecen en la Biblia
y otras obras de la más remota antigüedad -- el gay
surge en Esparta. Es allí donde una casta militarista de
super-machos toma el poder político y organiza toda la
vida ciudadana acorde con su ideología de machismo guerrerista
militante.
Paradójicamente, en las sociedades donde los gays han tomado
el poder político, los primeros en sufrir la represión
han sido los homosexuales afeminados. Esto sucedió en la
Alemania Nazi, en la Cuba castrista, y estuvo a punto de suceder
en Japón cuando Yukio Mishima y su ejército privado
de gays trató de tomar el poder con un golpe de estado.
Lo mismo sucederá en los Estados Unidos si los gays militantes
finalmente logran tomar el poder tal como se lo proponen. Los
campos de concentración ya existen, tan sólo queda
recluir en ellos a los homosexuales y a otros sectores de la población.
Pero, aunque la mayoría de los gays son homosexuales, no
todos los homosexuales son necesariamente gays. En su acepción
más amplia, el término gay denota todo tipo de personas,
homosexuales o no, que, de una forma u otra, ya sea por convicción,
oportunismo político o miedo, activamente apoyan la agenda
política gay. El hecho de que la mayoría de los
gays sean homosexuales no significa que los términos sean
intercambiables.
Prueba de esto es que la conversión a gay no ocurre cuando
una persona tiene por primera vez relaciones sexuales con alguien
de su mismo sexo, sino cuando lo declara abiertamente en un acto
político militante llamado “salir del closet”.
Obviamente, “salir del closet” no es un acto sexual,
sino político, que convierte a la persona en miembro de
un movimiento político militante.
Alguien podría alegar que, contrariamente a lo que afirmo,
los gays Nazis y castristas nunca salieron del closet. Pero las
diferencias entre el modus operandi de los gays norteamericanos
y el de los gays nazis y castristas es debido a que los norteamericanos
todavía no han tomado el poder político. Por ejemplo,
es imposible que los gays norteamericanos creen campos de concentración
para ‘homosexuales y otros desviados”, incluyendo
sus opositores políticos -- tal como lo hicieron los gays
castristas en Cuba y en los gays Nazis en Alemania -- sin haber
ganado el control total de los medios represivos del aparato del
estado. Pero no cabe duda están trabajando arduamente en
esa dirección.
El reciente énfasis en infiltrar gays en las fuerzas armadas
norteamericanas (no homosexuales, que siempre los ha habido) es
un paso importante en ese sentido. El pasado presidente norteamericano
George W. Bush fue una especie de Raúl Castro norteamericano
[3] y circulan persistentes rumores sobre la inclinación
sexual secreta del presidente actual.
Aunque la mayoría de la gente usa los términos como
sinónimos, la distinción entre gay y homosexual
es de cardinal importancia para comprender la verdadera esencia
del fenómeno gay. El movimiento gay norteamericano está
consciente de esta diferencia, pero, para esconder sus fines ideológicos
secretos detrás de una cortina de humo semántica,
usa los términos como si fueran sinónimos.
Contrariamente a lo que afirman, el movimiento gay norteamericano
está dominado en su mayoría por hombres “machos”
blancos, anglo sajones de tipo “ario” y de clase media
alta. Al igual que los gays castristas, la mayoría de los
gays norteamericanos son profundamente racistas y visceralmente
anti-homosexuales.
El hecho de que muchos homosexuales afeminados se hayan sumado
al carro victorioso y ahora se llamen a sí mismos gays
es el resultado de un imperialismo cultural de la peor especie.
En realidad, el concepto gay es profundamente ajeno a la cultura
y la idiosincrasia hispana, en particular la cubana. Mucho antes
de que los gays aparecieran en San Francisco, La Habana pululaba
de bares y clubes de homosexuales, los cuales vivían su
vida sin que nadie los molestara y mucho menos los internara en
campos de concentración.
Aunque existían casos de actitudes personales antihomosexuales,
en la Cuba pre-Castro nunca hubo antihomosexualismo institucionalizado.
Y la razón de esto es porque el homosexualismo en Cuba
nunca fue politizado, en otras palabras, los homosexuales cubanos
no eran gays.
Una vez que se entiende esta distinción cardinal entre
gays y homosexuales, es relativamente fácil comprender
la razón por la cual, al mismo tiempo que el gobierno de
Castro acosaba, torturaba, y asesinaba a los homosexuales y los
internaba en campos de concentración, muchos gays norteamericanos
se unieron a la Brigada Venceremos y viajaron a Cuba, so pretexto
de cooperar con la cosecha de la caña de azúcar,
pero en realidad para manifestar su total apoyo al régimen
castrista.
Los “dulces” guerreros gays
castristas
En su libro, Dulces guerreros cubanos, [4] Norberto Fuentes
nos descubre un visión ignorada de esta casta de super
machos gays guerreristas. El sólo hecho de calificar a
guerreros -- en realidad muchos de ellos no pasan de ser asesinos
de baja ralea -- de “dulces” ya indica que hay algo
extraño en este libro, que no se dice abiertamente, pero
que se revela a quienes tienen la clave o la intuición
de lo que oculta.
El libro de Fuentes es una especie de oda de amor a Antonio (Tony)
de la Guardia, el asesino personal del asesino Fidel Castro, que
a su vez terminó siendo asesinado por el Asesino en Jefe.
Al parecer el amor de Tony por el Asesino en Jefe era tan profundo
que obnubiló su intelecto, y nunca descubrió que
Castro, como la viuda negra, primero ama y después mata.
Reinaldo Arenas, un escritor cubano homosexual y anticastrista,
hizo lo que tal vez sea el mejor análisis del núcleo
gay castrista. Según Arenas, una característica
del castrismo es que castra psicológicamente a los hombres.
El sistema caudillista cubano solamente admite dos tipos de hombres:
los machos-machos, obviamente representados por el propio Castro,
el único que habla, patea la tribuna, truena, y da órdenes,
premios y cárcel. El otro tipo es el macho-hembra, o sea,
el hombre que incondicionalmente obedece y admira al macho-macho.
La admiración que los machos-hembras sienten por el macho-macho
es tal que terminan por imitar su voz, su entonación, sus
gestos y hasta la forma en que camina. [5]
Por alguna razón inexplicable esta admiración de
los machos-hembra por los machos-machos no se reduce a la Cuba
castrista, sino que también ha permeado algunas de las
organizaciones anticastristas del exilio. Prueba de ello es la
cantidad de machos-machos de la inteligencia castrista que han
fácilmente logrado penetrar (si no física, al menos
metafóricamente) las organizaciones anticastristas del
exilio. Un caso notable es el del macho-macho que se infiltró
en Hermanos al Rescate, pero existen otros de cuyos nombres no
quiero acordarme.
Todo el libro de Fuentes rezuma homoerotismo, y se revela en las
descripciones de los machos-machos que Fuentes desliza como al
azar entre sus melosas páginas. Por ejemplo, refiriéndose
a los perros de Tony, Fuentes explica como éstos,
no podían haber dado con mejor amo para
que los alimentara y entendiera, un tipo en su género
que respondía a las mismas características de
fortaleza sin musculatura exhibicionistas, resistente, ágil,
frugal, y leales en su justo sentido, tampoco sin exageraciones.
Era una hermosa naturaleza viva la de Tony con sus jeans recortados
y su pullover de ejercicios y sus sandalias ortopédicas
…” [6].
Más adelante, también refiriéndose
a Tony, Fuentes se extasía en la descripción del
macho-macho que tanto admira:
Un tipo muy bonito, de buena piel, al que
siempre ves pulcramente afeitado y con estómago plano
-- encomiable para un cincuentón -- y la sólida
musculatura apenas perceptible bajo el uniforme de servicio
o de su indumentaria de jeans y camisa de cuadros, pero que
se revela cuando lo ves en shorts y camiseta. [7].
Estaba con sus sandalias y su pullover y se escuchaba el sisear
de de las sifas de agua y canturreaba alguna balada, que era
el máximo estado de felicidad para este guerrero. . .
. Estaba con su habitual pullover de camuflaje, sin mangas,
que alternaba en ocasiones con uno también desmangado
en el que la palabra PLAYHOUSE impresa en gruesos caracteres
blancos sobre la tela cruzaba de hombro a hombro . . . en el
patio era donde a Tony le gustaba andar descalzo. [8]
—Vamos a verlo mañana -- dije con toda la dulzura
que me era posible. Antonio de la Guardia asintió. [9].
Una páginas más adelante, Fuentes nos narra una
conversación que tuvo con Tony en la que ambos se refieren
a figuras clave de la cultura cinéfila norteamericana,
entre ellas Tarzán, “con su cuchillo comando de degollar
gorilas traidores a la cintura y su coquetona trusita
amarilla con pespuntes negros de pies de leopardo tapándole
los huevos . . . (énfasis en el original) [10]
Refiriéndose al tema de que en Cuba todas las persona importantes,
incluyendo García Márquez, son sometidas a vigilancia
y grabaciones de audio y video constantes, que incluyen sus actividades
sexuales, Fuentes comenta que Fidel Castro “es un insaciable
consumidor de esas porquerías. No de la imagen y mucho
menos la imagen sexual, que él más bien tiende a
rechazar . . . “ [11]
Y luego añade:
El rechazo de la imagen como complemento de
la información y su preferencia por la elaboración
cerebral de los datos, es el único rasgo femenino que
pudiera reconocerse en la personalidad de Fidel Castro. Muestra
de una conducta árida, seca y del convencimiento de algunos
cofrades -- no más de tres -- de que nunca ha estado
enamorado. Establece una relación parecida entre el desnudo
y la muerte. . . . Le cedió a su hermano una mujer para
que la desposara, a Vilma Espín, y dicen que en su performance
entre las sábanas es de los peores en Occidente, “un
mal palo del carajo”, según comentario de una legendaria
modelo cubana de los cincuenta, Norka. [12]
En otra parte de su libro, después de regodearse en una
larga y morbosa descripción de fusilamientos en la fortaleza
de La Cabaña, Fuentes describe a los miembros del pelotón
de fusilamiento:
Todos blancos, bien alimentados, bañados,
vestidos de limpio, con esos uniformes de camisas azules ceñidas
a sus musculaturas envidiablemente definidas, . . . [13]
Refiriéndose a Patricio de la Guardia,
el hermano gemelo de Tony, Fuentes confiesa:
Entonces contemplo a Patricio, enfundado en
su opaco mono Adidas de gimnasta, y él no va a saber
que lo estoy observando y que disfruto de su sonrisa y de su
sosiego como nunca ninguna mujer podrá experimentarlo.
[14]
No hay que olvidar que el sosegado, sonriente
y dulce general Patricio de la Guardia que Fuentes describe con
tanto amor y admiración es el mismo que, según todo
parece indicar, siguiendo órdenes de Fidel Castro asesinó
a sangre fría a Salvador Allende en La Moneda. Ese es el
mismo Patricio de la Guardia que, según Fuentes, “Tony
giró su cabeza, y sonrió a su hermano mellizo, dulce
y pícaro. Patricio me besó a mí primero.
Patricio olía al sándalo de su colonia Drakal .
. . [15]
Y sobre Tony:
Tony asiente, con una sonrisa. Parece, incluso,
a punto de sonrojarse. Pero no logra determinar si su leve acceso
de sonrojamiento se debe, lógico, a que no ha podio escapar
de la intensidad de la ternura con que me ha expresado, . .
. [16]
Pero este Tony lleno de ternura que, según
Fuentes, se sonroja como una damisela, es el mismo que, según
el propio Fuentes, “… tiene un grupo de hit men a
su disposición, los killers.” [17]. Este es el mismo
Tony de la Guardia quien, según confesión personal,
siguiendo órdenes de Fidel Castro asesinó a varias
decenas de personas en Cuba y en el extranjero.
Tal vez en determinados momentos de debilidad Tony tenga instantes
de intensa ternura, pero esto nunca ocurrío cuando se disponía
a asesinar a alguien. En cierta ocasión en que Fuentes
le preguntó qué sentía sobre una persona
a la que iba a asesinar, Tony le respondió:
… que ya está muerto, y yo le
dije, tú no me entiendes, yo lo que quiero saber es lo
que tú piensas de lo que tienes que hacer y qué
piensas de ese hombre. Qué tú piensas de él.
“Que ya está muerto”, le volvió a
responder el dulce Tony. [18]
En una referencia que pudiera interpretarse libremente,
Fuentes sigue abundando sobre su héroe Tony:
Parqueamos casi al unísono. Tony con
este mulatico flaco, llamado Ariel, que se ha agenciado de chofer,
con su pullover suelto de smile! —el símbolo de
uso internacional, estampado en amarillo en el pecho y espalda
de la prenda, de un largo hasta casi las rodillas y que hace
de Tony el único oficial cubano que se desplaza con un
chofer civil y decidido aspecto de cantante de rap, el cual
Tony, por supuesto, tiene en sus nóminas fantasmas de
sus empresas comerciales para eludir que las pesadas estructuras
burocrático-militares del país se lo saquen de
al lado. [19]
Cuando habla de José Abrantes, otro de
los “dulces” guerreros Cubanos, Fuentes se deja llevar
por la emoción y lo describe como “… un hombre
al parecer de una belleza física insoslayable.” [20]
“… de una belleza excepcional.” [21] “…
trigueño, juvenil, bonito de verdad, …” [22]
Y a Abrantes y a Castro como “… realmente hermosos
los dos, . . . “ [23]
El Supergay en Jefe
Fidel Castro transformó lo que no pasaba de ser una rebelión
popular para deponer a un dictador, en una innecesaria revolución
social cuyo objetivo final era destruir las bases de la sociedad
tradicional cubana. Varios grupos participaron en esa rebelión
inicial: estudiantes del Directorio Revolucionario Estudiantil
(DRE), comunistas del Partido Socialista Popular (PSP), y el Movimiento
26 de Julio (M-26-7). El M-26-7 tenía dos ramas: una, que
Castro controlaba, combatía una guerra de guerrillas en
las montañas de Oriente. La otra, el grupo principal de
resistencia urbana que dirigía Frank País, controlaba
ambas ramas del M-26-7.
Pero el grupo bajo el mando de Castro provenía fundalmente
del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), una creación
de Rafael García Bárcena, ex-director de la Escuela
Superior de Guerra. La mayoría de los miembros del MNR
eran católicos izquierdistas o abiertamente fascistas.
Los más prominentes entre éstos eran Armando Hart,
Vilma Espín, Haydée Santamaría, Faustino
Pérez.
Otros que eventualmente se unieron al círculo interno de
Castro en el M-26-7 fueron su hermano Raúl, Che Guevara,
Jesús Montané, Julio Martínez Páez,
Melba Hernández y Celia Sánchez. Después
que Castro tomó el poder en Cuba en 1959, Pastorita Núñez,
Violeta Casals, Martha Rojas, Margot Machado, Angela Grau, Marta
Frayde, Vicentina Antuña y Mirta Aguirre también
se unieron al grupo que estrechamante colaboró con Castro.
La mayoría de estas personas que he mencionado más
arriba eran gays y lesbianas machorras.
Rodeado de gays por todas partes (su hermano Raúl y Alfredo
Guevara son los ejemplos más notables), el Supergay en
Jefe siempre ha sentido un desprecio total por los homosexuales
afeminados. Su peor insulto es llamarle “maricón”
a alguien. Según el propio Fuentes, “el hombre es
una maldita fábrica de decirle maricón a todo el
mundo, como podemos constatar.” [24]
Luego Fuentes narra como Castro ha usado a García Márquez
como su enviado personal para decirle “maricón”
a Felipe González, a Omar Torrijos, y a otros. [25] En
otro de sus libros, Narcotráfico y tareas revolucionarias,
el propio fuentes narra como en una visita que Castro realizó
a Rumania en 1972, le espetó a Ceaucescu, “Tú
eres maricón,” y, dirigiéndose a su traductor
le ordenó”: “ Díle que él es
maricón. Traduce eso.” [26]
La obsesión anti-homosexual de Fidel Castro es tan grande
que es una de las primeras cosas que le viene a la mente cuando
pierde su ecuanimidad. Por ejemplo, a resultas de una broma que
unos jóvenes de Miami le jugaron, engañándolo
con una supuesta llamada telefónica de Hugo Chávez,
al darse cuenta de que le habían tomado el pelo, Castro
se quedó sin adjetivos difamatorios y, no hallando en su
vocabulario adjetivos suficientemente ofensivos, le lanzó
al que lo llamaba un epíteto de su propia creación:
“mariconzón”.
Las opiniones públicas de Fidel Castro sobre la homosexualidad
y los homosexuales no son fáciles de hallar. Probablemente
la mejor fuente sobre el tema es una larga entrevista que Castro
le concedió a Lee Lockwood en 1965, luego publicada bajo
el título de Castro’s Cuba, Cuba’s Fidel.
Las palabras de Castro son altamente reveladoras:
CASTRO: Pero seré franco y diré
que los homosexuales no deberían ser admitidos en posiciones
en las que puedan ejercer su influencia sobre la gente jove.
En las condiciones bajo las que vivimos, debido a los problemas
que enfrenta nuestro país, debemos inculcar en nuestros
jóvenes el espíritu de la disciplina, la lucha,
el trabajo. En mi opinión, todo lo que tienda a promover
en nuestros jóvenes el espíritu más fuerte
posible, o sea, actividades relacionadas con la defensa del
país tales como los deportes, deben ser promovidas. Esta
actitud tal vez no sea la meas correcta, pero es lo que sentimos.
[27]
Como se puede apreciar por sus palabras, la idea que tiene Fidel
Castro sobre como debe ser la juventud revolucionaria es muy similar
a la ideología gay de Esparta y de la Alemania nazi. Sus
palabras al respecto de que el espíritu de disciplina,
de lucha y de trabajo y de todo lo que promueva en los jóvenes
el espíritu más fuerte posible, o sea, actividades
relacionadas con la defensa del país tales como los deportes,
podrían haber sido tomadas directamente de un folleto sobre
la juventud Nazi escrito por el ministro de propaganda Nazi Joseph
Goebbels.
No hay que olvidar que las palabras de Castro a Lockwood fueron
dichas para su publicación. Pero escritos anteriores de
Castro, los cuales no pensaba ver publicados, dan una mejor idea
de sus verdaderos sentimientos hacia los homosexuales afeminados.
Mientras cumplía su sentencia en la prisión de Isla
de Pinos por el ataque al cuartel Moncada, Castro tuvo ciertos
problemas con un funcionario del gobierno, de quien escribió
en una carta a su amigo Conte Agüero: “Sólo
un afeminado en los estratos más bajos de la degeneración
sexual pudo usar ese tipo de ataque, de tan inconcebible indecencia
y falta de hombría”. [28] Es un hecho comprobado
que los gays supermasculinos consideran la femineidad en un hombre
como la afrenta última y un grave signo de debilidad.
La distinción que hace Arenas entre los machos-machos y
los machos-hembras es muy similar a la que hacen los gays norteamericanos
entre Butchs (machos-machos) y Femmes (machos-hembras). En la
cultura hispana el término que más se acerca al
vocablo “butch”, que designa al guerrero gay, es bugarrón
(o bujarrón). Los bugarrones no se consideran a sí
mismos homosexuales. Según esta distinción, sólo
el hombre que adopta el papel pasivo o femenino en el acto sexual
es visto como homosexual. Siempre que un hombre mantenga su papel
“masculino”, no será considerado homosexual.
Pero es bien sabido que muchos bugarrones esconden su homosexualidad
bajo un manto de hombría y virilidad.
La crueldad despiadada hacia sus opositores, una característica
esencial de la revolución castrista, es el resultado directo
de sus raíces gay homofascistas. La Cuba de Fidel Castro
está llena de cárceles y campos de concentración,
donde el trabajo forzado, la tortura física y mental, y
los pelotones de fusilamiento, son parte de la rutina diaria del
sadismo gay. [29] No es por casualidad que uno de los peores tipos
de tortura en Cuba, las llamadas “celdas tapiadas”,
especie de ataúdes de hormigón en las que los presos
son forzados a mantenerse de pie en total oscuridad por varias
semanas, fueron inventadas por los gays nazis de las SS en la
prisión de Oranienburg, cerca de Berlín.
Lamentablemente, Almedros y Rodríguez-Leal, demostrando
una increíble falta de honestidad intelectual, no aclararon
en Conducta Impropia que quienes hostigaban a los homosexuales
afeminados y los internaban en las UMAPs no eran los viejos comunistas
del PSP, sino los gays de la pandilla castrista, entre ellos Fidel
y Raúl Castro, Che Guevara y el propio Alfredo Guevara.
El único que tuvo la valentía de decirlo fue René
Ariza, cuando, ya casi al final del documental, afirmó
que en la Cuba de Castro las fronteras se tornaron borrosas, y
muchas veces no se distinguía entre el perseguido y el
perseguidor. [30]
Tampoco es producto de la casualidad que tres de los hechos más
deleznables del sadismo gay castrista: el fusilamiento de 71 oficiales
del ejército contitucional el 11 de enero de 1959 y su
enterramiento en una fosa común, los fusilamientos masivos
en La Cabaña, y la creación de las UMAPs en 1965,
hayan sido llevados a cabo por dos de los más connotados
gays castristas: Raúl Castro y el Che Guevara.
América Latina ha conocido dictaduras despiadadas y crueles.
Pero nunca en la historia de esos países un gobierno ha
instituído una persecución tan sistemática
de sus ciudadanos, y en particular de los homosexuales, como la
llevada a cabo por los dulces guerreros cubanos de la Cuba gay,
homofascista, de Fidel Castro.
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Notas:
[1] El partido nacional socialista Alemán (Nazi) surgió
en la Bratwurstgloeckl, un taberna gay en Munich. Ver, Scott Lively
y Kevin Abrams, The Pink Swastika: Homosexuality in the Nazi
Party, Third Edition) (Salem, Oregon: Lively Communications,
1997) , pp. 1-2.
[2] Ver, Samuel Igra, Germany’s National Vice (London:
Quality Press, 1945), y Judith Reisman, “ ‘Homosexists’:
Fanatical Mysoginists”, WorldNetDaily, November
5, 2010.
[3] Los rumores sobre la vida secreta gay de George W. Bush abundan
en la Internet., y hasta hay un libro sobre el tema. Véase,
Alan Stang, Not Hollier than Thou: How Queer is Bush
(Houston: Patton House, 2007).
[4] Norberto Fuentes, Dulces Guerreros Cubanos (Barcelona:
Seix Barral, 1999).
[5] Reinaldo Arenas, Necesidad de Libertad (México,
D.F., Editorial Kosmos, 1986), p. 218.
[6] Fuentes, op. cit., p. 89.
[7] Ibid, p. 120.
[8] Ibid, p. 124.
[9] Ibid, p. 125.
[10] Ibid, p. 128.
[11] Ibid, p. 132.
[12] Ibid, p. 136.
[13] Ibid, p. 140.
[14] Ibid, p. 174.
[15] Ibid, p. 199.
[16] Ibid, p. 195.
[17] Ibid, p. 90.
[18] Ibid, p. 119.
[19] Ibid, pp. 192-193.
[20] Ibid, p. 394.
[21] Ibid, p. 395.
[22] Ibid.
[23] Ibid, p. 396.
[24] Ibid, p. 200.
[25] Ibid, pp. 200-201.
[26] Norberto Fuentes, Narcotráfico y tareas revolucionarias:
El concepto cubano (Miami: Ediciones Universal, 2002), p.
86.
[27] Lee Lockwood Castro’s Cuba, Cuba’s Fidel
(New York: Vintage, 1969), pp. 106-107.
[28] Carta de Castro en Luis Conte Agüero, Fidel Castro:
Psiquiatría y política (Mexico: Editorial Jus,
1968), p. 29.
[29] Para un análisis de un aspecto particular del sadismo
castrista, véase, José Luis Fernández, “Cuba,
centro masoquista mundial”, La Voz de Cuba Libre,
11 de Agosto del 2005.
[30] Ver, Servando Gonzalez, “¿Quién persiguió
a Muchilanga?,” Observando, Segunda edición
(San Francisco: El Gato Tuerto, 1986), p. 76.
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Servando González es un escritor, analista de inteligencia,
y semiólogo norteamericano nacido en Cuba. Entre sus libros
publicados se hallan Observando, Historia herética
de la revolución fidelista, The Sercet Fidel Castro: Deconstructing
the Symbol, The Nuclear Deception: Nikita Khrushchev and the Cuban
Missile Crisis y La madre de todas las conspiraciones:
una novela de ideas subversivas, así como los documentales
Treason in America: The Council on Foreign Relations
y Partners in Treason: the CFR-CIA-Castro Connection.
Su libro más reciente, Psychological Warfare and the
New World Order: The Secret War Against the American People,
contiene, entre otras cosas, el mejor análisis que se haya
hecho hasta el presente sobre la participación de Fidel
Castro y la CIA en los sucesos del Bogotazo, así como el
papel que Castro ha desempeñado durante medio siglo como
agente provocador al servicio de los magnates petroleros y los
banqueros de Wall Street.
No es por casualidad que dos de los grupos que más han
apoyado al castrismo: el sector izquierdista de la iglesia católica
y los banqueros de Wall Street, mantienen una alianza tácita
con el movimiento gay. Gran parte de los curas pro-castristas
que activamente promovieron la llamada teología de la liberación,
eran gays. Por otra parte, los gays, que activamente promueven
el homosexualismo y, por consiguiente, la no procreación,
son instrumentos útiles al servicio de los banqueros eugenicistas
de Wall Street.
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