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Cuba, la ONU y la Agenda 21

Por Servando González.
(09/03/2012)


En una Carta abierta que envié hace unos días a los firmantes del Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible, expresé mi visión disidente sobre algunos de los puntos que en ella se plantean. Ahora quiero expresar con más detalles uno de los puntos en los que disiento totalmente.

En una parte del Llamamiento en la que se habla de adoptar una política de paz y distensión internacional por la que se renuncie a participar, apoyar o fomentar guerras o conflictos en otros países, se añade que, “Las fuerzas armadas solo deberán salir de las fronteras nacionales para participar en operaciones internacionales multilaterales de Naciones Unidas.” Por el contrario, creo que una de las primeras medidas que debe adoptar nuestro país una vez que recupere su libertad es su separación total de la Organización de Naciones Unidas y la expulsión del país de todo tipo de organizaciones ligadas a la ONU, entre ellas la UNESCO.

Mis razones son varias, que detallaré más abajo.

Al parecer las personas que redactaron el Llamamiento ignoran que es precisamente las Naciones Unidas la organización que los intereses guerreristas e injerencistas del mundo crearon y han estado usando para fomentar guerras y conflictos en todo el planeta. También ignoran que la ONU y quienes la controlan tras bastidores siempre han apoyado el régimen que por más de medio siglo ha mantenido a Cuba en el fondo de un abismo totalitario.

La Organización de Naciones Unidas es en realidad un frente creado por los magnates petroleros y los banqueros de World Street que controlan la política norteamericana, especialmente los Rockefellers. La ONU no fue creada para promover la paz y un mundo mejor, sino para proteger y hacer avanzar los intereses de quienes la crearon — que no coinciden con los intereses del pueblo norteamericano y mucho menos con los intereses de los pueblos de América Latina.

Pero la ONU no fue el primer intento de estos individuos para crear una organización de ese tipo. En 1919, el Presidente norteamericano Woodrow Wilson, siguiendo instrucciones de su asesor Edward Mandell House, creó la Liga de la Naciones. Afortunadamente, los conspiradores del gobierno invisible todavía no tenían control total sobre el Congreso norteamericano, y este votó en contra de que los EE.UU. formara parte de la Liga, por lo que ésta languideció y luego falleció de muerte natural. Mandell House, un agente de varios banqueros internacionales, fue miembro fundador del Consejo de Relaciones Exteriores.

Fundado en 1921, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), con sede en Manhattan, es la organización que aglutina a los magnates petroleros, banqueros de Wall Street y ejecutivos de corporaciones multinacionales que en la práctica controla tras bastidores la políitica norteamericana. Es por eso que ha sido llamado el gobierno invisible de los EE.UU. El CFR tiene filiales en varias de las grandes ciudades de los EE.UU. y ahora se ha expandido como una quita columns a gran parte de los países del mundo, incluso de América Latina. Su objetivo final, cuyos miembros clave han manifestado abiertamente en muchas ocasiones en su órgano oficial, la revista Foreign Affairs, es la eliminación de los países independientes y la creación de un gobierno mundial bajo su control.

En 1945, justo después de terminada la Segunda Guerra Mundial, los conspiradores del CFR volvieron a la carga y lanzaron la idea de crear la ONU. La delegación norteamericana a la Conferencia de San Francisco, donde se discutía la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), incluía 47 miembros del CFR, entre ellos Adlai Stevenson, John Foster Dulles, Nelson Rockefeller, Edward Stettinius, Cordell Hull y Alger Hiss. La carta de creación de la ONU que aprobaron los delegados había sido escrita en su totalidad en la Harold Pratt House, sede del CFR.

El próximo año, John D. Rockefeller, Jr. (CFR), donó una parcela de tierra en Manhattan, valorada en $8.5 millones de dólares (una enorme cantidad de dinero en esos tiempos), para la construcción del edificio de las Naciones Unidas. Desde su creación, los Rockefellers y otros banqueros internacionales y magnates petroleros han controlado la ONU tras bastidores y la han usado para hacer avanzar sus planes de eliminar las naciones soberanas y crear un gobierno mundial bajo su control.

Esta idea la expresó claramente Nelson Rockefeller, uno de los conspiradores clave, durante uno de los cónclaves secretos del grupo Bilderberg celebrado en Baden Baden, Alemania, en 1991. Después de agradecer a los miembros de la prensa por haber mantenido a los conspiradores en el anonimato, Nelson expresó su convicción de que “La soberanía supranacional ejercida por una élite de banqueros es preferible a la autonomía nacional de los últimos siglos.”

Estos banqueros, que no han sido electos por el voto popular de los ciudadanos de ningún país, han infiltrado los gobiernos de la mayoría de los países y conspiran secretamente tras bastidores para crear un gobierno mundial comunofascista que llaman el Nuevo Orden Mundial. Una visión bastante acertada de lo que sera ese Nuevo Orden, aparece en la película recientemente estrenada Los juegos del Hambre (The Hunger Games). Sólo dos clases sociales en esa sociedad del futuro: los nuevo señores feudales viviendo en la más fastuosa riqueza y disfrutando de la más avanzada tecnología y los siervos, viviendo primitivamente en la miseria más absoluta bajo una vigilancia total y sin acceso a armas de fuego para su autodefensa.

Uno de los elementos de guerra psicológica de que valen los conspiradores es convencer a los futuros siervos de que es necesario, vital, y conveniente para ellos, que renuncien a las ventajas de la civilización industrial. Para ello han desarrollado la filosofía del llamado “desarrollo sostenido”, que no es desarrollo ni es sostenido. El máximo impulsor de esta campaña es Maurice Strong, un agente secreto de los Rockefellers y miembro del CFR. Strong fue Secretario general de la Conferencia de la ONU para el Desarrollo y el Medio Ambiente — la Conferencia Cumbre de la Tierra celebrada en 1992 en Río de Janeiro. Strong es el creador e impulsor principal de la Agenda 21, una forma radical de socialismo disfrazado de protección al medio ambiente.

Aunque nadie ha dado una definición qué cosa es “sostenible”, al menos tenemos una de lo que no es. En el discurso de apertura a la Conferencia de Río, su Presidente, Maurice Strong, explicó lo que no es “sostenible”. Según Strong,

 

Está claro que los estilos de vida actuales de la clase media, con un alto consumo de carne y alimentos congelados y de otros tipos, el uso de la gasolina, electrodomésticos, hogares y trabajos con aire acondicionado y casas en los suburbios, no es sostenible. … Es necesario un cambio hacia estilos de vida con patrones de consumo menos dañinos al medio ambiente.

Lo más interesante es que la imagen que presenta Strong sobre una economía sostenible es una descripción fiel de Cuba después de medio siglo de castrismo. Esto tal vez explique por qué el presidente del Banco Mundial James Wolfenhson (CFR) alabó a Castro hace unos años por haber hecho “un gran trabajo” en proveer asistencia social para los cubanos. La edición del 2001 del World Development Indicators (Índices del Desarrollo Mundial) una publicación del Banco, muestra como Cuba encabeza a todos los países no desarrollados en salud pública y educación. Wolfenhson declaró que Cuba era el modelo a seguir.[1] Wolfehnson fue miembro ejecutivo de la Fundación Rockefeller y es amigo personal de Maurice Strong.

La mayoría de los cubanos, dentro y fuera de la Isla, creen que el presente desastre económico y social de Cuba es el resultado de errores y estupideces. Pero todo indica que eso no es cierto. Hace algunos años Juan Valdés, Jefe del Departamento de América Latina del Centro Cubano de Estudios Americanos (CAS) y vocero de Castro, expresó en detalle la filosofía del mayor especialista en miseria cubano. Según Valdés, el objetivo del gobierno cubano no es darle al pueblo las cosas que ofrece el capitalismo: más casas, más automóviles, más cassettes de video, sino colocar a todo el pueblo en un mismo nivel igualitario.

Vista desde esta perspectiva, añadió Valdés, la libreta de racionamiento (establecida en 1962) no debe ser vista como una falla del sistema económico cubano, sino como un éxito político y económico, porque el racionamiento “coloca a todo el pueblo a un mismo nivel de subsistencia y lo unifica en esa base igualitaria.”[2] Por supuesto, Valdés no menciona que Castro y la cleptocracia que lo rodea siempre ha vivido a un nivel muy superior al de probreza que le han impuesto al pueblo de Cuba.

En otra publicación, Valdés explicó aún en más detalle el verdadero objetivo de la Cuba de Castro. Según Valdés, “En Cuba nunca vamos a tener una sociedad de consumo.” Luego, después de mencionar que esa política “había encontrado oposición en el campo socialista. La declaración de Valdés es otra prueba más de que el castrismo no tiene nada que ver con el marxismo o el comunismo.

Debido a sus fallas intrínsecas, el comunismo resultó ser un total fracaso económico y social. Sin embargo, el objetivo de los líderes comunistas nunca fue la destrucción de sus países. Por el contrario, lo líderes soviéticos, en especial Nikita Jrushchov, siempre trataron de transformar la Unión Soviética en un país tecnológica y económicamente avanzado. Ni siquiera a Stalin se le habría ocurrido decir lo que expresó Valdés. Pero lo que hemos presenciado en la Cuba de Castro no es un fracaso como resultado de políticas erróneas, sino el éxito de un plan deliberado para destruir un país y su pueblo.

Tal como observó certeramente el periodista brasileño Gonzalo Guimaraens, “… contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, la miseria ha sido impuesta en la Isla-prisión como resultado de una opción filosófica, no como el resultado de una situación económica desastrosa.” Esta opción filosófica es impulsada por Castro, bendecida por los teólogos de la Teología de la Liberación, y elogiada por algunos sectores de la Iglesia Católica de Cuba.[3]

Según Leonardo Boff, un ex-cura católico que creó una especie de Teología de la Liberación de la Nueva Era (New Age), el verdadero objetivo no es un socialismo de abundancia, sino un socialismo de miseria. No hay duda de que la Cuba de Castro es la materialización del sueño de Boff. Esto explica por qué Boff y su amigo Frei Betto hayan visto en Cuba los signos de la llegada del reino de Dios.

Después de la desaparición de la Unión Soviética en 1991, Castro le impuso al pueblo cubano un sistema de austeridad económica que llamó el “período especial”, que todavía se mantiene en Cuba después de veinte años y al parecer nunca va a terminar. Extrañamente, el “período especial” castrista es muy parecido al llamado “tratamiento de choque” (que ahora han dado en llamar "medidas de austeridad") que el Fondo Monetario Internacional, una organización controlada por los banqueros internacionales, le ha impuesto a muchos países.

El 12 de octubre de 1979, el propio Castro brindó una prueba más de que es un agente secreto al servicio de los conspiradores del CFR. En un discurso que pronunció ante la 34 Asamblea General de ONU, el Comandante en Jefe exclamó: “Deseamos un Nuevo Orden Mundial basado en la justicia, la igualdad y la paz para remplazar el injusto y desigual sistema que prevalece en la actualidad.”[4]

Desde hace muchos años ya había llegado a la conclusión de que la Cuba de Castro no es sino un experimento exitoso de la implementación del Nuevo Orden Mundial.[5]. Pero tan sólo hace algunos meses me di cuenta que lo que Fidel Castro ha implementado en Cuba no es sino la Agenda 21 creada por los Rockefellers y su agente Maurice Strong, la cual piensan implementar a nivel mundial con ayuda de la ONU.

No obstante, aunque el objetivo es el mismo, hay diferencias en cuanto a su implementación. Esto se debe a que en Cuba Fidel Castro primero tomó el poder, luego desarmó a la población, y mas tarde implementó la Agenda 21 de la ONU por la fuerza de las armas. Por el contrario, aquí en los EE.UU., aunque los conspiradores tienen un control casi total sobre el gobierno, no pueden imponer la Agenda 21 por la fuerza porque una población armada hasta los dientes se lo impediría. Es por eso que han recurrido al uso de la guerra psicológica en contra de la población.
El objetivo de esta guerra psicológica es convencer a los futuros esclavos de su esclavitud es necesaria para salvar al planeta. A ese fin crearon artificialmente la crisis del medio ambiente, que, según ellos, sólo podrá resolverse eliminando el consumismo e implantando un gobierno mundial.

La llamada “crisis del medio ambiente” fue creada como un medio de convencer al pueblo de la necesidad de un gobierno mundial. Para ello los conspiradores se han valido de una mezcla de socialismo, panteísmo de la Nueva Era (que ve al planeta como un ente vivo a quien llaman la diosa Gaia), y una crisis manufacturada artificialmente para crear un clima de miedo y desesperación ante un planeta en peligro de muerte, de modo que los futuros esclavos no sólo acepten, sino que exijan la creación de un Nuevo Orden Mundial, similar a lo que Castro ha implementado en Cuba, para evitar el apocalipsis medioambiental.

Según un informe sobre la necesidad de un gobierno mundial publicado en 1991 por el Club de Roma, otra de las organizaciones creadas por los conspiradores, “En busca de un nuevo enemigo que nos una, llegamos a la conclusión de que la contaminación del medio ambiente, la amenazada del calentamiento global, las escasez de agua, las hambrunas y otras cosas por el estilo es lo que nos conviene.” Y añade, “Todos esos peligros son causados por los seres humanos. El verdadero enemigo es la propia humanidad.”

Esto explica el por qué algunos seguidores del Movimiento de la Nueva Era que han visitado la Isla se han quedado admirados de ver un país donde el consumismo no existe, las personas viven a un nivel mínimo de subsistencia, los automóviles son escasos y los apagones diarios. Por supuesto, después de haber disfrutado por unos pocos días de las maravillas del paraíso ecológico cubano, estos hipócritas descarados regresan a su país a continuar sufriendo de los males de la civilización de consumo. Me imagino que cuando les llegue a ellos su turno no van a estar tan contentos.

Según Brock Chisolm, Director de la Organización Mundial de la Salud de la ONU, “Para lograr un gobierno mundial es necesario eliminar de las mente de las personas su individualismo, su lealtad a las tradiciones familiares, su patriotismo nacional y sus dogmas religiosos.”

Sé muy bien que gran parte de lo que he expuesto más arriba es completamente nuevo para la mayoría de los cubanos tanto dentro como fuera de la Isla. Por supuesto, esta información nunca ha aparecido ni aparecerá en El Nuevo Herald y mucho menos en el Granma, y nadie lo mencionará en el New York Times, la ABC, CBS o Fox. Pero les ruego a mis lectores que no confíen en mis palabras y verifiquen por si mismos lo que he expresado — ahora es muy fácil de hacerlo gracias a la Internet — y comprobarán que todo es cierto y que hay mucho más aún.

Una vez que lo confirmen, estoy seguro de que la mayoría coincidirá conmigo en que una de las primeras medidas a tomar en una nueva Cuba libre y soberana será dejar de pertenecer a esa organización corrupta al servicio de los intereses más mezquinos, genocidas y eugenistas del planeta; la Organización de Las Naciones Unidas.
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Notas:

[1] Jim Lobe, “Learn From Cuba: World Bank Says,” Inter Press Service Finance, April 30, 2001.

[2] Ver, “1917-1987: Socialismo em Debate,” Instituto Cajamar, Sao Paulo, 1988, pp. 133-134. Valdés también es citado en Gonzalo Guimaraens, “Cuba comunista: el miserabilismo como escuela de ateísmo,” Diario Las Américas, 7 de abril del 2001.

[3] Guimaraens citado en “1917-1987: Socialismo em Debate,” Instituto Cajamar, Sao Paulo, 1988, p. 133.

[4] “Castro Speaks, Meets Officials at U.N., Departs for Home,” Havana Domestic Service, http://lanic.utexas.edu/la/cb/cuba/castro/1979/19791012. La parte del discurso en que Castro abogó por un Nuevo Orden Mundial no apareció en la prensa principal norteamericana. Tan sólo apareció en The Post Register, un periódico local del estado de Idaho.

[5] Ver, Servando Gonzalez, Psychological Warfare and the New World Order: The Secret War ASgainst the American People (Oakland, CA: Spooks Books, 2001), especialmente elcapítulo 12, Castro’s Cuba: A Testing Ground for the New World Order?, pp. 272-286.

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Servando González es un escritor norteamericano nacido en Cuba. González ha escrito libros, ensayos y artículos sobre historia de los EE.UU. y América Latina, inteligencia, espionaje, teoría de las conspiraciones y semiótica.

González es el autor de Historia herética de la revolución fidelista, Observando, The Secret Fidel Castro, The Nuclear Deception, La madre de todas las conspiraciones, Obamania y Psychological Warfare and the New World Order, así como de los documentales Treason in America: The Council on Foreign Relations y Partners in Treason: The CFR-CIA-Castro Connection, producidos por Xzault Media Group de San Leandro, California.

Sus artículos aparecen en www.theintelhub.com y en su sitio web, www.servandogonzalez.org.

 

 

 

 

 
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