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-- viene de la primera parte --

¿Evolución en la revolución?
Una respuesta a Carlos Wotzkow

Por Servando González

Copyright © 2007 por Servando González. Todos los derechos reservados.

 

Segunda parte

El darwinismo como herramienta ideológica para la implementación del Nuevo Orden Mundial

 

En su excelente novela State of Fear, Michael Crichton desenmascara con lujo de detalles e infinidad de datos -- aunque se trata una obra de ficción, las notas y referencias bibliográficas son reales -- el mito de que los actuales cambios climáticos en nuestro planeta, en particular el llamado "calentamiento global", se deban a la actividad humana.

Carlos Marx escribió que los filósofos se habían limitado a interpretar el mundo, pero que lo importante no era interpretarlo sino transformarlo. De la misma forma, por muchos siglos la tarea de los científicos consistió en hallar una explicación natural a los fenómenos. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, los científicos se han dedicado más y más a tratar de trasformar el mundo en vez de limitarse a interpretarlo. Tal vez no sea una coincidencia que la mayor parte de las universidades norteamericanas, donde se originó este fenómeno, se han convertido en centros de adoctrinamiento donde, abierta o encubiertamente, la doctrina marxista se inculca en las mentes de los estudiantes.

 

Darwinismo y Maltusianismo

Corría el año 1838 cuando, a su regreso a Inglaterra después de su larga ausencia en la travesía de la Beagle, Darwin encontró una situación social deprimente. La revolución industrial había traído desarrollo y riqueza para los dueños de las fábricas, pero no para los obreros y el resto de la población, que seguían siendo extremadamente pobres. Hacinados en las ciudades y desesperados ante su situación económica, muchos de éstos terminaban por rebelarse.

Los disturbios, cada día más frecuentes, eran disueltos violentamente por las autoridades. Las llamadas Poor Laws, similares a las del welfare norteamericano, eran objeto de fuertes críticas, pues algunos consideraban que lo único que fomentaban era que los pobres tuvieran más hijos para recibir más del estado, y sólo contribuían a crear más bocas hambrientas. Fue en ese año clave que Charles Darwin comenzó a leer la obra de Thomas Malthus, comenzando por su libro Essays on Population.

La teoría de la población de Malthus es bien simple: la población humana crece exponencialmente, en tanto que la producción de alimentos aumenta, cuando más, aritméticamente. Malthus pensaba que esta disparidad entre alimentos y población era la causa mayor de la miseria en el planeta, y lo único que cabía hacer para evitarla era controlar el crecimiento de la población.

Malthus no estaba de acuerdo con lo que postulaban los escritores utópicos de la época, y consideraba que si los pobres no dejaban de tener tantos hijos, pronto el aumento desmedido de la población traería hambre, miseria, y caos que destruiría las bases de la sociedad. Según Malthus, la vida era una incesante lucha por la existencia, en la que, afortunadamente según él, muchos no sobrevivían debido al hambre, las enfermedades y la guerra.

Antes de leer a Malthus, Darwin creía que los seres vivos se reproducían tan sólo en las cantidades necesarias para mantener estables los niveles de población. Pero las teorías de Malthus fueron como una chispa creadora que lo puso a pensar, y pronto llegó a la conclusión de que los seres humanos se reproducían más allá de lo que sus medios de subsistencia les permitían, creando así una enconada lucha por la existencia en la que había ganadores y perdedores.

Darwin extrapoló esta observación a la existencia y variación de ciertas especies, y llegó a la conclusión que los individuos más aptos para subsistir procreaban otros similares, y esto daba origen a una nueva especie. Este razonamiento dio origen a su teoría de la de la evolución por vía de la selección natural. La estrecha relación entre las ideas de Malthus y las de Darwin es innegable.

El hecho de que los vaticinios de Malthus no se hayan cumplido en la realidad -- la producción de alimentos ha superado con creces a las necesidades de la población, y si todavía hay hambre en el mundo no es debido a problemas físicos, sino políticos y sociales -- no ha impedido que las ideas maltusianas todavía circulen. Uno de los neomaltusianos más prominentes es Paul Ehrlich.

En The Population Bomb, un libro que publicó en 1968, Ehrlich vaticinó una inminente catástrofe monumental. Según él, para fines del siglo veinte las necesidades humanas superarían con creces los recursos naturales del planeta; áreas completas de la actividad humana se detendrían debido a la escasez de recursos energéticos; Inglaterra posiblemente dejaría de existir como nación; la India sufriría un colapso económico y social irrecuperable debido a la inhabilidad de alimentar a sus pobladores; y una "inevitable" hambruna masiva barrería el planeta, incluyendo los Estados Unidos.

Según Ehrlich, ya en 1968, cuando apareció su libro, nos encontrábamos al borde del desastre, y el futuro se vislumbraba terriblemente oscuro. De hecho, afirmó Ehrlich "Ya es demasiado tarde para tomar ninguna medida que salve a alguna de esa gente."

Obviamente, ninguno de sus vaticinios se hizo realidad.

Si las ideas de Ehrlich y la crisis inminente que vaticinó en 1968 recuerdan mucho a las que ahora predica Al Gore respecto al calentamiento global, ello no se debe a una extraordinaria consecuencia. Como veremos más adelante, ambas ideas provienen de la misma fuente. No es una coincidencia que ambos, Erlich y Gore, sean prodarwinistas y crean en la evolución.

 

Ciencia y eugenesia

En un apéndice a su novela State of Fear, que tituló "Por qué la politización de la ciencia es peligrosa", Michael Chrichton explica como, desde comienzos del siglo pasado, la teorías eugenésicas se impusieron en el mundo, y en especial en los Estados Unidos. Estas teorías auguraban una crisis catastrófica para el género humano debido a la degeneración de la fuente genética. Los seres humanos superiores (es decir, los blancos, rubios, altos y de ojos azules), no se estaban reproduciendo tan rápido como era necesario, mientras que los inferiores (es decir, los de piel oscura, los extranjeros, los inmigrantes, los "degenerados", los de "mentes débiles", etc.), se reproducían como conejos.

Las teoría eugenésicas pronto se ganaron el apoyo de científicos prominentes, celebridades, y políticos. Entre quienes las apoyaban estaban Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson, y Winston Churchill. En un proceso muy similar al que ahora sucede con la investigación de las llamadas "células madres", las investigaciones eugenésicas fueron aprobadas por prestigiosos jueces de la Corte Suprema, como Oliver Wendell Holmes y Louis Brandeis. Entre las personas famosas que la apoyaron estaban Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono; Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood; el botánico Luther Burbank; Lelan Stanford, el fundador de la universidad que lleva su nombre; el novelista H.G. Wells; y el dramaturgo George Bernard Shaw. Varios ganadores del Premio Nobel se convirtieron en propugnadores de las teoría eugenésicas.

En un esfuerzo por evitar la crisis devastadora que se avecinaba, varios estados de los E.U., desde New York hasta California, aprobaron leyes que promovían la eugenesia -- es decir, la eliminación, mediante la esterilización forzosa, de las razas inferiores. Esos esfuerzos tuvieron el apoyo de la National Academy of Sciences, de la American Medical Association, y del National Research Council. La investigación "científica" que justificaba la eugenesia fue financiada fundamentalmente por las fundaciones Carnegie y Rockefeller. El Instituto Cold Spring Harbor fue creado especialmente para la investigación eugenésica, pero importantes investigaciones también fueron llevadas a cabo en las universidades de Harvard, Princeton, Yale, Johns Hopkins y otras.

Las investigaciones "científicas", la legislación, y el condicionamiento de la población por los medios masivos de comunicación sobre la validez de las teorías eugenésicas se extendieron por cerca de medio siglo. Quienes se atrevieron a oponerse a ellas fueron abucheados y tildados de fanáticos religiosos, reaccionarios, ciegos a la realidad o simplemente ignorantes. Pero, en retrospectiva -- comenta Crichton -- lo sorprendente es cuán pocos pusieron objeciones a tal monstruosidad.

Bajo la tutela y promoción de estas fundaciones, las teorías eugenésicas pronto fueron aceptadas en Alemania, y fueron financiadas hasta 1939, pocos meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Los eugenistas alemanes llegaron a progresar tanto que, a partir de 1920, el liderazgo mundial del eugenismo se trasladó por completo a Alemania.

Los alemanes demostraron ser admirablemente progresistas y creadores. Prepararon casas que parecían comunes y corrientes en las que los "retrasados mentales" eran entrevistados y luego conducidos amablemente a cuartos convertidos en cámaras letales de gas. Luego sus cadáveres eran incinerados en crematorios construidos al efecto.

Eventualmente el programa eugenésico se expandió a todo el país, en una vasta red de campos de concentración y exterminio. Los campos de exterminio que se descubrieron en Alemania después de la derrota nazi no eran sino una continuación lógica de lo que había comenzado aquí en los Estados Unidos.

Como es de imaginarse, cuando los horrores de la alemania nazi se descubrieron al final de la guerra, los eugenistas se esfumaron como por arte de magia. Las teorías eugenésicas dejaron de enseñarse en las universidades y los laboratorios de investigación eugenésica cerraron sus puertas o se dedicaron a otros fines.

En retrospectiva, comenta Crichton, tres aspectos del experimento eugenésico llaman la atención. En primer lugar, que, a pesar de todos los experimentos y la infinidad de libros y trabajos "científicos" que generó, el eugenismo nunca tuvo una base científica. En realidad en esa época nadie sabía qué cosa era un gene.

En segundo lugar, el movimiento eugenésico era en realidad un programa de ingeniería social encubierto tras una fachada científica. Logró tanto apoyo entre la población en general, porque los eugenistas lo usaron para atizar el racismo, la xenofobia y el miedo a los inmigrantes.

Pero lo más penoso de esta etapa lamentable de la historia de la humanidad es que las comunidades científicas norteamericana y alemana ni protestaron ni se opusieron a tal aberración. Por el contrario, tal como lo prueban documentos de la época, los científicos de ambos países no sólo no se opusieron al eugenismo, sino que lo adoptaron de todo corazón. En especial los científicos alemanes, aún aquellos que no eran miembros del partido nazi, no sólo cooperaron, sino que tuvieron un papel activo en la implementación y ejecución de las políticas de exterminio racial. Y lo hicieron espontáneamente, sin que fuera necesario ningún tipo de coacción o presión por parte de los nazis.

Como ejemplo de las estrechas relaciones entre el darwinismo y la eugenesia, voy a traer a colación una anécdota reciente del héroe de Wotzkow, nuestro amigo Richard Dawkins.

En un corto artículo que escribió para el Sunday Herald de Escocia, publicado el 1ro de julio del 2007, y que tituló "Eugenics May Not be Bad" ["La eugenesia tal vez no sea mala"], Dawkins defendió la idea de la producción de bebés de laboratorio, especialmente diseñados para que posean determinadas habilidades. Según Dawkins, la oposición a este tipo de manipulación genética se debe a que Hitler adoptó la eugenesia como política estatal, no porque la eugenesia sea mala en sí misma, y termina aconsejando al público de que ya es hora de que nos olvidemos de Hitler.

El artículo de Dawkins, en el que revela una de las facetas ocultas de su verdadera filiación ideológica, provocó tal volumen de airadas críticas de los lectores que, en la versión del mismo que apareció en el sitio web del periódico, los editores cambiaron el título del artículo y lo re-titularon, "From the Afterworld". Sin embargo, como al parecer lo hicieron apresuradamente, olvidaron cambiar el nombre del documento web y, algunos días después, todavía el URL del artículo aparecía como: http://www.sundayherald.com/life/people/display.var.1031440.0.eugenics_may_not_be_bad.php. Esto constituye una prueba tanto de que el título original fue alterado, como de la falta de ética profesional de quienes lo cambiaron.

 

Darwinismo, maltusianismo y eugenesia

Como dije anteriormente, después de la derrota nazi, los eugenistas desaparecieron, pero sólo aparentemente. En realidad tan sólo habían cambiado de careta. Ahora comenzaron a llamarse darwinistas.

El darwinismo ya se había puesto de moda desde fines del siglo XIX. Capitalistas poco escrupulosos como John D. Rockefeller hallaron en la fórmula darwinista de la supervivencia de los más aptos la justificación moral que necesitaban para sus actividades delictivas encaminadas a eliminar la competencia, explotar al máximo a los trabajadores, y deshacerse de gran número de miembros de las "razas inferiores".

Darwin había hallado una explicación que, según él, probaba la existencia de la evolución como una ley natural. La llamó la "supervivencia de los más aptos." Sin embargo, la explicación darwiniana se basaba en una falacia lógica llamada razonamiento circular: ¿Quiénes son los más aptos? Los que sobreviven. Y, ¿quiénes son los que sobreviven? Los más aptos.

A pesar de esta falacia evidente, el principio darwinista pronto generó toda una estructura ideológica que luego se conoció como darwinismo social. El darwinismo social le vino como caído del cielo a los Rockefellers -- a quienes alguien ha llamado con razón la familia que más daño le ha hecho a la humanidad. Además, el darwinismo era una cuña que podían clavar en el seno de las religiones cristianas, particularmente el catolicismo, que no sólo no aprueba el privar de la vida a otros seres humanos, ni siquiera por métodos anticonceptivos, sino que también condena la usura, lo cual ponía nerviosos a los banqueros.

De modo que los Rockefellers y sus amigos de la banca internacional aunaron su poder y sus fortunas en una verdadera conspiración para promover el darwinismo y otras ideologías similares como armas ideológicas en contra del cristianismo, al que consideraban su principal enemigo. A ese fin, los Rockefellers crearon dos organizaciones que les servirían como centro neurológico para coordinar los esfuerzos de los conspiradores. Me refiero al Consejo de Relaciones Exteriores en New York y al Royal Institute for International Affairs en Londres -- ambas organizaciones se originaron a partir de otra más antigua, llamada el Round Table Group.

(El papel del Consejo de Relaciones Exteriores en esta conspiración se estudia en detalle en "Treason in America: The Council on Foreign Relations", un documental de una hora de duración que será el primero de la serie TruthLies. El programa estará a la venta a partir de mediados del mes de julio. El papel de Fidel Castro en esta conspiración se estudiará en "Partners in Treason: The CFR-CIA-Castro Connection", el segundo programa de esta serie que aparecerá en septiembre de este año. Para más información visiten mi sitio web en www.servandogonzalez.org)

Las dos fobias que han acosado a los Rockefellers por muchos años han sido el temor a perder su fortuna -- una de las hermanas, Winifred, no pudo resistir este miedo y terminó por suicidarse después de haber asesinado a sus dos hijas --, y el peligro de que las crecientes masas de población los priven de los recursos naturales del planeta que, por derecho propio, les pertenecen tan sólo a los Rockefellers y a sus cofrades billonarios. Pero, a partir de mediados del siglo pasado, el temor a perder la fortuna se tornó menos apremiante, pues ya habían acumulado tantos billones que esa posibilidad era muy remota, y el temor a las crecientes masas humanas pasó a primer plano hasta convertirse en una verdadera obsesión.

Un somero estudio de hacia donde canalizan sus donaciones las fundaciones "filantrópicas" controladas por los Rockefellers y sus amigos, evidencia que la mayor parte de sus esfuerzos está dedicado a financiar organizaciones cuyo fin, directo, indirecto o encubierto, es el control del crecimiento de la población mediante programas eugenésicos. Esto sin mencionar su extraordinaria habilidad en fomentar guerras, revoluciones, plagas y hambrunas, que son la forma más efectiva de controlar el crecimiento demográfico.

Pero, después de haber dedicado todo su esfuerzo y dinero a tal fin por más de un cuarto de siglo, los conspiradores llegaron a la conclusión de que el crecimiento de la población del planeta era incontrolable, a no ser que se tomaran medidas drásticas para detenerlo. De modo que, después de largos y profundos estudios, llegaron a la conclusión de que, para garantizar su supervivencia a los niveles de vida de lujo y opulencia a los que están acostumbrados, tenían que eliminar no menos del 85 por ciento de la población del planeta y reducir los sobrevivientes a niveles de subsistencia preindustriales. Y la única forma de lograrlo era mediante la implantación de un sistema político global comuno-fascista, que dieron en llamar el Nuevo Orden Mundial.

Si alguno de mis lectores piensa que exagero y que lo anterior no pasa de ser teorías conspiratorias sin base, le cederé la palabra a los propios conspiradores, para que sean ellos mismos quienes los convenzan.

 

En su libro The Impact of Science on Society, publicado en 1951, el filósofo humanista ateo Bertrand Russell escribe, "En este momento la población del planeta está creciendo. Hasta ahora las guerras no han sido efectivas en detenerlo pero tal vez la guerra bacteriológica se más efectiva. . . Si la Peste Negra pudiera regarse por todo el mundo al menos una vez cada generación, los sobrevivientes podrían procrear libremente sin llenar demasiado el mundo."

El 24 de abril de 1974, Henry Kissinger (miembro del CFR) emite el neomaltusiano Memorándum 200 del National Security Council (NSC 200), un documento super-secreto titulado "Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests". El Memorándum enfatiza que los E.U. no deben permitir que los africanos exploten los recursos naturales de África. El Memorándum menciona 13 países en los que los E.U. deben reducir la población para evitar que se "malgasten" sus recursos naturales, entre ellos varios países africanos, así como Brasil, Colombia, y México.

En 1975, un año después de que Kissinger emite el NSC 200, las tropas castristas invaden Angola. Poco después el Embajador norteamericano ante las Naciones Unidas, Andrew Young (CFR), declara que las tropas castristas constituyen una presencia estabilizadora en África;

Pocos meses después de que las tropas castristas controlan Angola, el país se convierte en uno de los mayores socios comerciales de los E.U. en África. El Chase Manhattan Bank, el Bankers Trust, el Citibank, y el Morgan Guaranty, le conceden grandes préstamos a Angola. Los negocios de la General Motors, General Tire, Caterpillar, Boeing, IBM, NCR, Pfizer, Xerox, y otras firmas norteamericanas, florecen en el país. El 95 por ciento del petróleo angolano se exporta a países occidentales. La mitad de la producción de la Gulf Oil en Angola termina en las refinerías de los E.U. El consorcio De Beers controla las minas de diamantes. Y, mucho más importante, el país se sume en la más absoluta miseria. La Shell le paga a Castro en dólares para que sus tropas mercenarias protejan las refinería de la Shell en Cabinda.

En 1981, altos miembros del Consejo de Relaciones Exteriores comentan que la posibilidad de un México industrializado -- al que algunos llaman "un Japón al sur de la frontera" -- es intolerable. Poco después el exDirector de la CIA William Colby (CFR), ahora convertido en consejero sobre "riesgos políticos" de poderosas corporaciones transnacionales, le aconseja a sus clientes que no inviertan en México, porque una caída del peso es inminente. El periódico Wall Street Journal se hace eco del rumor, y publica varios artículos sobre el tema. El pánico cunde, y miles de inversionistas mexicanos cambian sus pesos en dólares y los invierten en bienes raíces en California y Texas. El gobierno de López Portillo se ve forzado a devaluar el peso.

La devaluación del peso trae como consecuencia que gran parte de la industria privada mexicana, que en los años previos había recibido grandes préstamos en dólares, pero que, como ahora sus ingresos son en pesos devaluados no puede pagar los intereses en esa moneda, vaya a la quiebra de la noche a la mañana. La devaluación no sólo paraliza el proceso de industrialización del país, sino que reduce los niveles de vida del pueblo y desata una inflación galopante.

Michael Fox, vicepresidente de la Humane Society de los Estados Unidos escribe un artículo en el que afirma que, "los seres humanos son el animal más destructivo, peligroso, egoísta y poco ético que puebla este planeta." ("Animal Rights: A New Species of Egalitarianism." The Intellectual Activist: 14 de septiembre de 1983: p. 3)

Poderosas corporaciones transnacionales norteamericanas y británicas crean al norte de México las llamadas maquiladoras, una especie de factorías coloniales en las que trabajan mujeres y niños por salarios de miseria. El gobierno mexicano lo permite, pues necesita los dólares para pagar los intereses de la deuda. Pero las maquiladoras también producen un efecto devastador en la industria norteamericana, y miles de obreros calificados van a la ruina.

En 1991 el príncipe británico Philip, Duque de Edinbugo, declara a la Agencia Deustche Presse que "En el caso de que reencarnara, quisiera regresar al mundo en forma de un virus mortal, para contribuir en algo a resolver el problema del exceso de población."

El 22 de octubre de 1989, el periódico Los Angeles Times publica en su sección de Book Reviews un artículo del biólogo David Graber, en el que afirma que "La felicidad y la fecundidad humanas no son tan importantes como un planeta saludable. Nos hemos convertido en una plaga de nosotros mismos y del planeta Tierra. Mientras llega el momento que el homo sapiens decida retornar a la naturaleza, nuestra única esperanza es que aparezca el virus adecuado."

En 1990, durante un receso en las reuniones del World Economic Forum en Davos, Suiza, el millonario Maurice Strong, miembro ejecutivo del Consejo de Relaciones Exteriores y aliado cercano de los Rockefellers, declara que el principal objetivo de un grupo de millonarios como él es el colapso de la civilización industrial.

En un estudio publicado por el Club de Roma -- una de las muchas organizaciones periféricas controladas por los conspiradores --, los autores afirman que, "Si la lucha contra un nuevo enemigo nos une, hemos concebido la idea de que la contaminación, el calentamiento global, la escasez de agua, y el hambre son el enemigo perfecto. Y todos esos peligros son causados por la intervención humana. Por tanto, el verdadero enemigo es la propia humanidad." (Alexander King y Bertrand Schneider, The First Global Revolution, Club of Rome, 1991: Pantheon Books, New York, p. 115.)

En el El Correo de la Unesco, de noviembre de 1991, Jacques Cousteau ­ humanista, ateo, y buen amigo y admirador de Fidel Castro -- declara: " para estabilizar la población mundial tenemos que eliminar 350,000 personas cada día.",

Durante las conferencias del Earth Summit celebrado en Río de Janeiro en 1992, su Presidente, Maurice Strong (CFR), declara a la prensa que la única esperanza de salvar el planeta es el colapso de la civilización industrial.

En un discurso en la American Association for the Advancement of Science, el profesor de la Universidad de Cornell David Pimentel declara que, "La población total del planeta no debe sobrepasar los 2 billones en vez de los 5.6 billones actuales." (Los Angeles Times 5 de abril de 1994.)

Durante una mesa redonda de la Gorbachev Foundation, celebrada en San Francisco en el otoño de 1996, el Dr. Sam Keen, escritor y filósofo New Age, expresa su opinión de que "Debemos hablar más claramente sobre la sexualidad, los contraceptivos, el aborto, y los valores que controlan la población, porque, en definitiva, la crisis ecológica no es sino una crisis de población."

En el 2001, una delegación de banqueros de Wall Street, presidida por David Rockefeller, visita Cuba, donde tienen una larga reunión con Fidel Castro. Después de la reunión, Peter Peterson, uno de los directores del Consejo de Relaciones Exteriores hace unas declaraciones en las que elogia a Castro por los altos niveles de educación y salud pública en Cuba, y añade: "Creo que Cuba es uno de los países mejor educados del hemisferio occidental."

Durante el transcurso de visitas independientes a Cuba en el propio año 2001, el Presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn (CFR), y el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, expresan su convicción de que la Cuba de Castro es el modelo a seguir.

En un viaje pagado por la Fundación Ford en abril del 2002, una comisión encabezada por el expresidente Jimmy Carter (CFR), acompañado de Robert Pastor (CFR) y otros miembros del Consejo de Relaciones exteriores, visita Cuba. Los visitantes expresan su admiración por la salud pública y la educación en la isla.

Aprovechando los nuevos acuerdos de libre comercio entre México y los E.U., el consorcio agrícola transnacional Archer Daniel Midlans (miembro corporativo del CFR) exporta a México un promedio de 60 millones de toneladas anuales de maíz, la mayor parte genéticamente modificado. Esta competencia desleal lanza a la miseria a miles de campesinos mexicanos, y ocasiona un considerable aumento en el precio del maíz, el ingrediente básico de la comida de las personas de bajos ingresos en el país. Dwayne Andreas, Director Ejecutivo de la ADM y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, ha manifestado públicamente en múltiples ocasiones su gran admiración por la Cuba de Castro.

El nuevo Presidente del Banco de la Reserva Federal norteamericano, Ben S. Bernanke, admite públicamente que el desplome de la Bolsa de valores, que trajo como resultado la Gran Depresión de 1929 ­ 1934, que trajo desempleo y miseria a los E.U., fue creado artificialmente por el Banco.

 

Podrían llenarse varias páginas de ejemplos similares, pero con esta pequeña muestra basta y sobra. Demás está decir que ninguno de estos individuos que he mencionado anteriormente es un reaccionario, retrógrado fundamentalista religioso. Por el contrario, la gran mayoría de quienes así piensan y actúan se describen a sí mismos como liberales, progresistas, ateos, humanistas, y darwinistas. Cualquier parecido de sus ideas con la retórica Nazi no es producto de una coincidencia.

 

Darwinismo, maltusianismo, eugenesia y Nuevo Orden Mundial

Para llevar a cabo este siniestro plan de aniquilamiento de la población mundial, que hará palidecer en comparación los horrores de la Alemania Nazi, la Unión Soviética de Stalin, y la China de Mao, los Rockefellers y sus amigos se pusieron a conspirar en las sombras, y pronto llegaron a una conclusión: tan sólo había dos vías para lograrlo; la revolución violenta, o la revolución gradual, por infiltración.

Pero la vía violenta de la revolución, aunque más rápida, conllevaba graves riesgos, pues corrían el peligro de que algunas de las víctimas no aceptaran su destino mansamente y se rebelaran -- sobre todo en los Estados Unidos, donde gran parte de los ciudadanos posee armas de fuego. Por tanto, llegaron a la conclusión de que lo único que cabía era usar las técnicas de infiltración paulatina típicas del fabianismo -- una sociedad pro comunista inglesa cuya táctica es la infiltración y cuyo emblema es el lobo disfrazado de cordero. Estas tácticas son bastante parecidas a las que preconiza el marxista italiano Antonio Gramsci.

Para ello, los conspiradores comenzaron un agresivo programa de guerra psicológica contra aquellos a quienes pensaban aniquilar. La primera medida consistía en deshumanizarlos. La técnica no es nueva: Hitler llamó parásitos a sus oponentes, y Castro los llama gusanos. Como matar parásitos y gusanos crea menos problemas de conciencia que matar seres humanos, la técnica siempre es efectiva.

Pero los conspiradores del Nuevo Orden Mundial hallaron algo mucho más efectivo y sutil que les vino como anillo al dedo para sus planes: el darwinismo. Como, según el darwinismo, la vida no es un don otorgado por un Creador, sino el resultado de la evolución azarosa de la materia inerte, eliminar varios billones de pedazos de materia inerte evolucionada no acarrearía grandes cargos de conciencia para los verdugos.

A este fin, se infiltraron primero en las escuelas y luego en las universidades hasta que lograron implantar el darwinismo disfrazado de ciencia como enseñanza oficial. Allí se dedicaron a lavarle el cerebro a las generaciones jóvenes que un día controlarían el país. Y hay que reconocer que la técnica dio resultado. El proceso sólo se ha hecho ahora más evidente porque nos hallamos en la recta final, y el ritmo de implementación se ha acelerado.

 

En su libro The Selfish Gene, Dawkins introdujo el concepto de "memes", un neologismo que acuñó a partir de la palabra "genes". Según Dawkins, un meme es un vehículo de duplicación de información que usan la mente para hacer copias de sí misma, que luego transmite otras mentes, en un proceso similar a como se propagan los viruses.

El meme es la unidad básica de duplicación y transmisión de información en la ideosfera. Los memes, verdaderos virus mentales, flotan en el caldo de cultivo de la cultura humana, donde crecen, se reproducen, sufren mutaciones, compiten con otros memes y se vuelven dominantes, o mueren y desaparecen. Pero, aclara Dawkins, como bien lo prueban el nazismo, el comunismo y el darwinismo, un meme no necesita ser cierto para que tenga una larga vida y ejerza una poderosa influencia en gran número de personas.

En mi artículo "Darwinism's Green Box" lancé la hipótesis de que tal vez la prepotencia actual de las teorías darwinistas no fuera simplemente el producto de un azaroso desarrollo evolutivo ni de in diseño inteligente, sino de un diseño de inteligencia, es decir, una creación de guerra psicológica. Según esta hipótesis, quienes planearon el crecimiento y dispersión de las ideas darwinistas -- a las que podemos agregar, el ecologismo, el calentamiento global, y todas esa teorías disparatadas que lo convoyan -- no eran científicos, sino especialistas en guerra psicológica.

Nadie como el propio Dawkins para atestiguar el éxito del meme darwinista. De hecho, el éxito y la dispersión del nocivo meme darwinista y sus compañeros de viaje, tiene muchas de las características de una operación de guerra bacteriológica, en este caso dirigida contra las mentes del pueblo norteamericano y otros pueblos del mundo. Y los conejillos de indias a quienes se les inoculó inicialmente el meme darwinista eran alumnos de las escuelas públicas en los E.U y en la Cuba castrista.

 

Prueba documental de la existencia de una gran conspiración

Nada hay secreto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los tejados.

-- Lucas, 12:2-3

En su artículo, Wotzkow menciona que me había alertado sobre los riesgos que podía entrañar asociar gratuitamente a Darwin y a la teoría de la evolución con las conspiraciones políticas a las que nos tiene acostumbrado el ambientalismo. Pero, contrariamente a lo que asevera Wotzkow, la asociación del darwinismo con la conspiración que promueve el ambientalismo no es gratuita. Por el contrario, está totalmente justificada porque ambas son partes de una conspiración mayor.

Muchos autores norteamericanos han estudiado seriamente el fenómeno de la conspiración que constituye el gobierno invisible de los Estados Unidos. Probablemente el más conocido sea el de David Wise y Thomas Ross, cuyo libro The Invisible Government pronto se convirtió en un éxito de librería cuando fue publicado en 1964. Otro intento en ese sentido fue el documental de Bill Moyers The Secret Government. Pero ambas obras cometen el error de señalar a la CIA como centro de esta conspiración.

En The Secret Team, uno de los mejores estudios que se haya escrito sobre la CIA , Fletcher Prouty explica cómo un pequeño grupo de funcionarios de la CIA logró ganar control casi total sobre los presidentes norteamericanos proporcionándoles información tendenciosa. Pero en un artículo publicado en febrero de 1986 en la revista Freedom, Prouty avanza un paso más cuando abunda sobre el tema y aclara que "La CIA es la mejor amiga de los altos ejecutivos de las grandes corporaciones, y trabaja para ellos aquí y en el extranjero."

Sin embargo, el primer autor que apuntó certeramente hacia el Consejo de Relaciones Exteriores como la verdadera fuente del gobierno invisible de los Estados Unidos fue Dan Smoot en su libro The Invisible Government, publicado en 1962, dos años antes del libro del mismo nombre de Wise y Ross. Según Smoot, el fin último y secreto de esta organización donde reside el gobierno invisible es la creación de un gobierno mundial de tipo socialista, del que los E.U. formarían parte. Demás está decir que esta es la misma organización que en estos momentos conspira tras las espaldas de los pueblos norteamericano, canadiense y mexicano, para la fusión de los tres países en uno sólo, la Unión Norteamericana, con una moneda común, el amero. Este será el primer paso en la creación de la Unión Americana, un país que se extenderá desde Alaska hasta la Patagonia.

En esta conspiración tienen un papel cardinal el agente secreto de los conspiradores, Fidel Castro,y su sub-agente Hugo Chávez. Los conspiradores saben muy bien que el miedo al fantasma del Castrochavismo será la palanca que en definitiva impulsará a las clases dirigentes en América Latina a aceptar a regañadientes, como el menor de dos males, el ALCA, el TLC, el TLCAN, y toda esa sopa de letras precursora de la Unión Americana -- el nombre en nuestro continente del Nuevo Orden Mundial comuno-fascista que los conspiradores planean implantar en todo el planeta.

Pero quienes han estudiado esta conspiración tan sólo han podido obtener evidencia circunstancial, pues nunca han logrado hallar pruebas documentales que lo prueben más allá de toda duda. El único autor que se refiere la conspiración y menciona haber visto los documentos secretos que la prueban, porque se los mostraron los propios conspiradores, es Carrol Quigley en su libro publicado en 1996, Tragedy and Hope. Según Quigley,

"Existe, y ha existido por una generación, una red anglófila internacional que opera, en cierto grado, en la forma en que la derecha radical cree que operan los comunistas. De hecho, esta red, que podemos identificar como la Round Table Group, no siente aversión por cooperar con los comunistas u otros grupos similares, y lo hace frecuentemente.

Conozco las operaciones de esa red porque la he estudiado por veinte años, y al comienzo de la década de los sesenta me permitieron examinar sus documentos y archivos secretos."

Pero el libro de Quigley tiene más de mil páginas, y tan sólo dedica unas pocas a hablar del tema de las conspiraciones.

Otro libro que explica en detalle el plan de genocidio a escala global de los conspiradores es Report From Iron Mountain: On the Possibility and Desirability of Peace, de Leonard C. Levin, publicado en 1967. El autor afirma que el libro se basa en las minutas de una serie de reuniones secretas entre miembros importantes de la conspiración -- entre ellos Henry Kissinger y John Maynard Keynes --, que comenzaron en un lugar secreto en Iron Mountain, un lugar no lejos de Pocantico Hills, al norte de New York, donde están las mansiones donde residen los Rockefellers.

El libro es un estudio descarnado que recomienda la necesidad no sólo de evitar la paz a toda costa, sino de fomentar la guerra, porque esta es el medio más efectivo para evitar el desarrollo demográfico. También recomienda que los gobiernos creen enemigos falsos, tales como invasiones extraterrestres o crisis ambientales, para mantener a las masas aterrorizadas y bajo control. También recomienda la vuelta a la esclavitud como forma económica y social.

Pero Levin era un autor de ficción que también ha escrito sátiras políticas, y muchos críticos desacreditaron el libro alegando que de eso se trataba. El propio Levin les dio la razón, cuando en 1972 declaró que todo se había tratado de una broma.

De modo que obtener pruebas documentales de la existencia de esta conspiración es casi imposible porque, como bien indica la lógica, los conspiradores no van a ser tan tontos de escribir tales documentos comprometedores para que algún día alguien los descubra, ¿no es así?

¡Falso!

Tal parece que la arrogancia de los conspiradores, y su desprecio por las personas que planean eliminar, es tan grande que, al menos esta vez, cometieron un error y crearon un documento que prueba más allá de toda duda la existencia de una conspiración de enormes proporciones para destruir la cultura occidental tal como la conocemos e implantar en su lugar un sistema comuno-fascista global que llaman el Nuevo Orden Mundial.

 

Mientras realizaba mis investigaciones para escribir el presente artículo, y cuando ya tenía escrita toda la parte anterior, di en la Internet con un artículo de alguien que menciona un documento al que se le ha dado muy poca divulgación. Lo interesante es que esta persona -- un blogger que escribe bajo el pseudónimo de "Mr. End" porque, según afirma, teme las represalias -- se califica a sí mismo de izquierdista. Según Mr. End, en 1968, el Departamento de Educación norteamericano comisionó al Stanford Research Institute (SRI) para que le echara un vistazo al futuro e informara sobre lo que este nos deparaba. Pero los futurólogos del SRI no se detuvieron ahí; dieron un paso más y estudiaron los "cambios en las premisas conceptuales de la Sociedad occidental que conducirían a un futuro deseable." O sea, no lo que se avecinaba, sino lo que, según ellos, sería bueno que viniera.

El documento final fue publicado por el SRI en forma de libro en 1982, bajo el título Changing Images of Man, editado por O. W. Markley y Willis W. Harman. Demás está decir que no se trata de un fraude. Comprobé que el libro existe y, aunque difícil de obtener, todavía hay ejemplares en varias bibliotecas.

Antes de proseguir es bueno abundar sobre qué es en realidad la institución que realizó el estudio. El SRI fue creado en 1946 como una institución de investigación (think tank) asociada a la Universidad de Stanford, en California. Según algunos investigadores, la idea original para la creación del SRI surgió en una de las reuniones secretas del Bohemian Grove, una especie de sociedad secreta misteriosa situada en los bosques del norte de California, donde los conspiradores se reúnen al menos una vez al año.

Desde su fundación el SRI se ha dedicado de lleno a la investigación de tecnologías sofisticadas, bordeando en la ciencia ficción, para las fuerzas armadas norteamericanas. A este fin, siempre ha recibido jugosos contratos. Entre estas investigaciones se hallan, estudios de contrainsurgencia en Tailandia; uso de armas químicas en contra de la población civil de Vietnam; sistemas de navegación electrónica para la Fuerza Aérea; impacto de pruebas nucleares en la población civil; miniaturización electrónica de equipos de la Armada norteamericana; y muchos más de ese tipo mantenidos bajo el más absoluto secreto.

Debido a los jugosos contratos del gobierno, en 1969, el presupuesto del SRI fue mayor que el de la propia universidad de Stanford, y superior al de uno de los más conocidos think tanks norteamericanos, la RAND Corporation.

Entre de los principales clientes del SRI se encuentra la tenebrosa CIA. El SRI ha realizado estudios comisionados por la CIA en los campos de modificación de la conducta humana, visión remota (remote viewing), técnicas de lavado de cerebro y control mental, y otras semejantes. Como se aprecia, todos estas áreas de investigación caen dentro de otra mayor, llamada guerra psicológica.

Según el blogger anónimo, Changing Images of Man es el sueño dorado de un especialista en la teoría de las conspiraciones. El libro describe en detalle el plan maestro de un vasto programa de ingeniería social para ser llevado a cabo por los más altos niveles del complejo militar-industrial norteamericano.

Más adelante, el blogger abunda en el tema: Los teóricos de las conspiraciones en la derecha cristiana verán este libro como la prueba de la existencia de un proyecto de largo alcance cuyo núcleo es una conspiración satánica para controlar el mundo. "Pero nosotros, especialmente aquellos en la izquierda política que no le prestamos atención a esas teorías, deberíamos bajarnos de nuestras torres de marfil desde las que miramos con desdén a esos 'fundamentalistas ignorantes' y reexaminar como operan las elites políticas. Por ejemplo, este documento evidentemente representa un intento de socavar el cristianismo. Está claro que el cristianismo no es 'útil' para la creación de ese 'futuro deseable' que se menciona en la introducción del libro."

Mr. End destaca el hecho de que, según el informe, el cristianismo debe ser transformado en algo bastante diferente, y es evidente que esa transformación ya está ocurriendo. De hecho, observa Mr. End, el plan que se describe en Changing Images of Man es tan evidente que lo extraño es que tan pocos en la izquierda hayan escrito antes sobre él.

El blogger anónimo no exagera. Changing Images of Man no es el producto de un pequeño grupo de personas planeando en secreto las estrategias para derrotar la competencia y que su producto se venda o que su candidato político sea elegido. Por el contrario, es un plan maestro que plantea la implementación a nivel nacional, y luego global, de un sistema político-social -- una mezcla de fascismo y comunismo -- que mejor se adapte a sus intereses.

Los conspiradores han llegado a la conclusión de que la democracia ya no les conviene, y que la habilidad del sistema capitalista para mantener a la mayoría de los ciudadanos en la clase media a llegado a su fin. De modo que, ¿qué transición mejor para un sistema neo-feudal post-capitalista que aquella en que la propia clase media no sólo acepte, sino que clame por la eliminación de su status económico y social para dar comienzo a una nueva edad dorada de la humanidad?

El programa de transformación social y mental de las masas desarrollado en el SRI no descuida ningún aspecto. Por ejemplo, en la Introducción se menciona la necesidad de explorar más profundamente el enorme significado los cambios presentes en las normas psicosexuales y sus premisas tendrán en el establecimiento de la sociedad futura, (p. xx). En otra parte, el documento expresa que el cristianismo es uno de los mayores obstáculos para el surgimiento de esta nueva "mentalidad ecológica".

De modo que, si muchos líderes cristianos conservadores han estado convencidos por muchos años de que existe una conspiración para destruir el cristianismo -- véase, por ejemplo, el número especial de diciembre del 2005 de la revista Whistleblower, dedicado al tema de "Criminalizing Christianity" --, esto se debe simplemente a que la conspiración existe.

Más adelante el documento se adentra en el estudio de cuál es la religión que más les conviene para sustituir al cristianismo, porque, obviamente, ni el cristianismo, ni el judaísmo, ni el islamismo tienen nada que ofrecer. Y entonces los autores comienzan a hablar de una religión casi olvidada, que en realidad es una antigua minoría cristiana, llamada gnosticismo.

Antes de continuar con este análisis, es bueno aclarar que los conspiradores no sustentan ninguna ideología en particular. Si en algún momento parece que abrazan el fascismo, el comunismo, el darwinismo o el ateísmo, es tan sólo porque en ese momento les conviene para llevar a cabo su agenda secreta, y cambian de ideología como alguien cambia de casacas. Por tanto, si ahora han decido promover el gnosticismo esto se debe a que en estos momentos es la ideología que más les conviene para usarla como punta de lanza en su lucha contra el cristianismo.

Gnosticismo fue el nombre que adoptó una mezcla de Cristianismo y misticismo pagano que tuvo cierto auge en los primeros siglos de nuestra era en la región del mediterráneo y el medio oriente. Las creencias de los gnósticos constituyen una síntesis de las antiguas creencias babilonias, hindúes y egipcias, así como semitas y zoroástricas. En la Edad Media la Iglesia católica declaró que gnosticismo era una herejía, y el gnosticismo pasó a la clandestinidad, pero también ha sido mantenido vivo en las creencias de los masones, los rosacruces y los sufíes.

Los gnósticos creían que el mundo material era no sólo una distracción sino también que era esencialmente malvado. Esa es, por tanto, la ideología que nos conducirá sin protestar, como mansos corderos, a la miseria material y moral de la sociedad feudal comuno-fascista del Nuevo Orden Mundial que se avecina.

Prueba de que la promoción encubierta del gnosticismo marcha a todo vapor es el reciente éxito de la novela El código da Vinci como resultado de un extraordinaria campaña publicitaria. Un papel similar lo tienen las populares novelas de Harry Potter, las que inoculan en las impresionables mentes infantiles el meme del irracionalismo, el ocultismo, y la magia negra.

Según Marylin Ferguson, una de las gurus de la Nueva Era, el gnosticismo es la fuente principal del misticismo y subjetivismo contemporáneo. La sociedad de hoy ha adoptado una espiritualidad escapista, antimaterial, antiintelectual y antitradicional. La cultura norteamericana ha resultado se la más vulnerable al inconexo marco interpretativo del subjetivismo gnóstico. Según los gnósticos, una creencia es verdadera tan sólo si satisface una necesidad personal. Esto podría aplicarse perfectamente a la actitud de los promotores del darwinismo.

Al final del estudio, el documento menciona con admiración la llamada "Filosofía Perenne", formulada en la era Védica de la India. El concepto principal de la Filosofía Perenne es que la naturaleza básica del universo es la "conciencia", en la que todos los seres humanos debemos participar. Pero los autores de Changing Images of Man terminan con una nota positiva, cuando afirman que el potencial humano es ilimitado, y que, si nos lo proponemos, todos podemos alcanzar este estado de máxima conciencia.

Lo anterior es una clave que indica que la idea de promover la conciencia revolucionaria como sustituto de la acumulación de riqueza y bienes materiales tal vez no le haya llegado a Castro por vía del Kremlin, en Moscú, sino de la Harold Pratt House, en Manhattan. Por supuesto, que la "conciencia revolucionaria" es sólo para los siervos de la gleba. Como bien sabemos, los señores feudales castristas no han cesado de acumular riqueza y bienes materiales durante todos estos años.

En una de las partes de su análisis del documento, Mr. End, quien, repito, no se considera religioso ni conservador, afirma que, después de estudiar este documento llegó a la conclusión de que los cristianos que han calificado esta conspiración de diabólica no están muy lejos de la verdad. Debo confesar que, al leer esta afirmación, creí que Mr. End exageraba. Sin embargo, después haber leído algunas partes del documento, pienso que tiene toda la razón.

Changing Images of Man es una especie de versión moderna, corregida y aumentada, del documento secreto producido el 20 de enero de 1942 en la Conferencia de Wansee, donde, siguiendo órdenes de Adolf Hitler, Reinhard Heydrich, Adolf Eichman, y otros funcionarios nazis, planearon fría, analítica y científicamente, el asesinato de 11 millones de seres humanos.

Mientras esto ocurría, los Rockefellers y algunos de sus socios banqueros de Wall Street, entre ellos Prescott Bush, abuelo del presidente actual, continuaban realizando lucrativos negocios con los consorcios alemanes, entre ellos la IG Farben y la Schering AG, fabricantes del gas Zyklon B usado en las cámaras de gas.

La única diferencia entre los dos documentos es que, contrariamente al lenguaje técnico y exacto del de la Conferencia de Wansee, Changing Images of Man emplea un lenguaje críptico e intencionalmente difícil de decodificar para los no-iniciados. Pero, a pesar de esas barreras semánticas para despistar a los incautos, el plan de eliminar gran parte de la población del planeta y reducir el resto niveles de supervivencia feudales es fácilmente reconocible.

 

Signos evidentes que confirman la existencia de la conspiración

Si uno parte del postulado de que los dos objetivos principales de los conspiradores son, primero, la reducción drástica de la población, y, segundo, la reducción de los niveles de consumo de los sobrevivientes a niveles preindustriales, se hace evidente que todos los grandes temas promovidos por los conspiradores a partir de 1960 conducen de una u otra forma a lograr ese resultado.

Por ejemplo, la práctica masiva del aborto y de las medidas anticonceptivas, la promoción del homosexualismo, la creación de guerras y conflictos armados innecesarios, la incitación de luchas fratricidas e interreligiosas, el control y restricción de las fuentes alimenticias, la prohibición del uso del DDT en África y otros países subdesarrollados -- con su consecuencia directa de disminución de cosechas y aumento de malaria--, y la creación y propagación de viruses y bacterias -- posiblemente el virus del SIDA haya sido una de ellas--, están directamente relacionadas con el objetivo de reducir la población del planeta.

Por otra parte, el financiar la izquierda para que, bajo pretexto de proteger el medio ambiente, promover el desarrollo sostenido, evitar el calentamiento global y cosas por el estilo, se oponga a la construcción de plantas nucleares y refinerías de petróleo, y a la explotación de nuevos yacimientos petroleros ya descubiertos, tiene como objetivo la destrucción de la base energética de la civilización industrial, que se basa fundamentalmente en el uso de la energía procedente del petróleo.

Es interesante el hecho de que, tanto los izquierdistas "progresistas" norteamericanos, como los más reaccionarios miembros del Consejo de Relaciones Exteriores, han expresado públicamente en repetidas ocasiones su opinión de que la Cuba de Castro es el modelo que todos deben copiar. Si alguno de los lectores todavía no tiene una idea clara de en qué consiste el Nuevo Orden Mundial, tan sólo tiene que echar una ojeada a la Cuba de Castro, y ya tendrá una idea bastante cercana a lo que los conspiradores globalistas tienen preparado para los sobrevivientes del cataclismo artificial que planean.

En esta gigantesca conspiración, cuyo objetivo central es la eliminación física de no menos del 85 por ciento de la población del planeta, hay dos elementos clave: el darwinismo y la prohibición de que los ciudadanos posean armas de fuego. El darwinismo tendrá el papel de eliminar de las mentes de los asesinos las barreras éticas y morales que la religión cristiana ha erigido contra el asesinato de otros seres humanos, que se ejemplifica con su precepto "No matarás".

El registro obligatorio de las armas de fuego, su confiscación, y la eventual prohibición total de que los ciudadanos las posean, tiene como objetivo evitar a toda costa que los que van a ser asesinados puedan defenderse. No es casual que en la Alemania nazi, en la Rusia y la China comunistas, en la Cuba comuno-fascista de Fidel Castro, así como en todos los países en que los gobiernos han cometido genocidios en contra de sus propios pueblos, la prohibición de posesión de armas de fuego por los ciudadanos siempre precedió a las masacres.

Si la Alemania nazi no fuera un hecho histórico comprobado, algún lector podría pensado que todo esto es demasiado horrible para ser cierto. Pero no hay que olvidar que la historia tiene la tendencia a repetirse, y las nuevas generaciones a ignorar las experiencias de las pasadas y a cometer los mismo errores.

 

Lo que he expresado anteriormente no pasa de ser una teoría que, como toda teoría, no tiene necesariamente que ser la verdad final y mucho menos toda la verdad. Pero esta es la única teoría que consistentemente explica toda una serie de hechos al parecer inexplicables ­ como, por ejemplo, el presente esfuerzo desesperado del CFR y del gobierno norteamericano en mantener en Cuba una tiranía sostenible después de la muerte del tirano. Por tanto, hasta que alguien no ofrezca otra teoría que explique mejor estos hechos, le sugiero a los lectores que adopten mi teoría como punto de partida de futuras investigaciones sobre este fenómeno tan complejo.

En mi reseña al libro de Behe mencioné su error de luchar contra el darwinismo desde el punto de vista de la ciencia, cuando en realidad es una ideología. Como ejemplo puse el caso de los corredores de toros en Pamplona, que usan un periódico enrollado para despistar a los toros. Sinceramente creo que, en el caso de la mayoría de los cubanos en el exilio, el periódico enrollado se llama comunismo.

Pensar que Fidel Castro es lo que es -- y me temo que un día no muy lejano vamos a descubrir que es algo peor que lo que podamos haber imaginado en nuestras más horribles pesadillas -- debido a que es comunista, es un grave error. Como sus amos del CFR, Castro usa las ideologías como el camaleón cambia de colores, tanto para despistar a sus enemigos como para atraer a aliados demasiado crédulos.

Es bueno recordar que, en diferentes ocasiones, Castro se ha declarado cristiano, marxista, comunista y humanista. En un viaje que dio por varios países musulmanes unos meses antes de los sucesos del 9 de septiembre del 2001, no se cansó de repetir su admiración y respeto por la religión musulmana. Este es el mismo Castro que, hace muchos años, se vistió de santo, todo de blanco, cuando visitó varios países africanos. Este es el mismo Castro, ateo, darwinista y marxista, cuyos dos colaboradores más cercanos, su secretaria personal y su médico de cabecera, eran conocidos practicantes de la santería.

O sea, que a diferencia de los corredores de Pamplona, nuestros enemigos -- y no me refiero tan sólo a Castro, sino también a sus protectores secretos -- no llevan un sólo periódico enrollado para engañar al toro, sino una docena. Si bien es cierto que dos de esas ideologías son el comunismo y el fascismo, otras no menos importantes son el darwinismo, la teología de la liberación, el humanismo, el ecologismo, el New Age, el gnosticismo, y otras que ni siquiera imaginamos.

Lo que quiero destacar con mi metáfora del periódico es que, de la misma forma que los conspiradores inventaron el comunismo soviético y lo mantuvieron vivo artificialmente hasta que se desplomó (véanse los libros del profesor Antony Sutton Wall Street and the Bolshevik Revolution y National Suicide: Military Aid to the Soviet Union) y luego crearon la Alemania nazi (léase del propio Sutton Wall Street and the Rise of Hitler), destruir los periódicos ideológicos no resuelve nada si no acabamos con la fuente. Si mañana mismo desaparecieran del planeta el comunismo y el fascismo, los conspiradores crearían de la nada otras ideologías semejantes. De hecho, ya vimos que, según el documento del SRI, planean convertir a la humanidad al gnosticismo.

En su libro El Arte de la Guerra, escrito cerca del 400 a.c., el general chino Sun Tzu estableció un principio básico de lucha: "Quien conoce a su enemigo como a sí mismo nunca perderá una batalla. Quien no conoce a su enemigo, pero se conoce a sí mismo, ganará algunas batallas y perderá otras. Quien no conoce ni a su enemigo ni se conoce a sí mismo, perderá todas las batallas."

Por muchos años los cubanos anticastristas del exilio -- y debo aclarar una vez más que me refiero a los de verdad, no a los agentes castristas infiltrados en el exilio -- , cegados por el meme anticomunista, no han querido ver quiénes son sus verdaderos enemigos. Este ha sido un grave error por el que hemos pagado perdiendo todas las batallas contra Castro. Afortunadamente, según lo que he leído últimamente en la prensa y en las páginas de Guaracabuya y otros sitios web, más y más cubanos están descubriendo quiénes son y han sido sus verdaderos enemigos todos estos años.

Contrariamente a lo que él piensa de mí, considero que Carlos Wotzkow es una persona inteligente, pero cuyo compás ético se ha desviado un poco del norte moral. Sin embargo, la crítica que escribió en el sitio web de Dawkins demuestra que todavía quedan en él residuos de honestidad intelectual. Por tanto, como persona inteligente que es, espero que algún día Wotzkow descubra quiénes son sus verdaderos amigos y quiénes sus enemigos. Ojalá que no sea demasiado tarde.

 

 

Epílogo

El fundamentalismo ateo militante de Carlos Wotzkow

Cuando escribí mi reseña al libro de Behe, en el que critico duramente a los autores que propagan la mentira darwinista -- fundamentalmente autores anglosajones --, nunca me pasó por la mente Carlos Wotzkow. Prueba de ello es que su nombre no aparece por ninguna parte en mi trabajo. Cuál no sería mi sorpresa cuando vi que había tomado mis críticas como una ofensa personal.

Es cierto que ignoré sus dos advertencias de que no me metiera con el darwinismo, pero, aunque no me considero un científico, esto se debió a que, después de recibirlas, hice lo que hubiese hecho cualquier científico serio: traté de verificar y autenticar las credenciales académicas de Wotzkow y, ¿que fue lo que hallé?

Nada. Absolutamente nada.

Después de una exhaustiva búsqueda en la Internet y en las bases de datos de las bibliotecas universitarias, no logré hallar ningún libro escrito por Wotzskow sobre el tema del darwinismo. Ni siquiera pude hallar un artículo académico suyo sobre darwinismo o evolución publicado en una revista científica. Tampoco pude hallar ninguna mención o cita bibliográfica sobre trabajos de Wotzkow en los libros de los principales autores prodarwinistas o anti darwinistas. Lo único que hallé fue el artículo mencionado anteriormente en el sitio web argentino en el que desbarra contra la religión y que fue objeto de tantas críticas.

Si el árbol se conoce por sus frutos, el árbol intelectual Wotzkiano es raquítico y sus frutos son magros. Al parecer, la única persona que considera que Carlos Wotzkow es una autoridad en el campo del darwinismo y la evolución es Carlos Wotzkow. Si algo caracteriza la producción intelectual de Wotzkow no es el lenguaje preciso y mesurado de un científico, sino el uso constante de epítetos altisonantes y de palabras obscenas y de mal gusto. Pero no hay que culparlo sólo a él por ello. Lo más probable es que esto sea el producto de su deficiente formación intelectual en las escuelas castristas.

Por tanto, como incrédulo que soy, y después de no hallar nada que me hiciera llegar a la conclusión de que Wotzkow es un experto en darwinismo o evolución, ignoré sus consejos. Su respuesta a mi trabajo indica que fue una decisión acertada.

Mas aún, en su respuesta Wotzkow afirma, "Porque si yo cobro, según tus opiniones, mintiendo sobre mis resultados en un laboratorio . . ." Esto parece ser una referencia directa a lo que escribí en mi artículo, "An evolutionary biologist is basically an unprincipled, unethical, opportunistic, ambitious individual who is generously paid for spending his working hours looking for facts he can twist to look like evidence of evolution."

Pero lo que no comprendo es por qué Wotzkow se dio por aludido. Cuando escribí esas palabras tenía en mente a los llamados "biólogos evolucionistas", cuya gran mayoría son profesores universitarios y trabajan en laboratorios haciendo investigaciones sobre la evolución.

Pero, aparte de que nunca mencioné el nombre de Wotzkow entre estos biólogos, según lo que he hallado en la Internet, Wotzkow no es biólogo evolucionista, sino ornitólogo. Tampoco he hallado información que indique que es profesor universitario, y mucho menos que trabaje en un laboratorio haciendo experimentos en el campo de la biología.

En la tercera parte de un artículo titulado "Castro y los ecologistas norteamericanos," publicado en el sitio web de la FAEC, Wotzkow se describe a sí mismo como ornitólogo que trabaja en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Berna, en Suiza. Pero la información que aparece en el sitio web de la universidad describe a Wotzkow como "research assistant/technician" del Cardiovascular Research Center.

Entonces, ¿por qué tomó mi artículo como una ofensa personal imperdonable? ¿Será que Wotzkow padece de delirios de grandeza? Como dice Clint Eastwood en una de sus películas de Dirty Harry, "A man has got to know his limitations."

¿Con qué autoridad científica cuenta Wotzkow para aconsejarme a mí sobre si debo o no escribir sobre el darwinismo? ¿Con qué autoridad científica cuenta Wotzkow para permitirse llamar "oscurantista", "espiritista religioso" y "hazmerreír de la comunidad científica del planeta" al profesor Richard Behe". Una simple búsqueda en la internet bastará para convencer a los lectores de las impecables credenciales académicas del profesor Behe, y de sus extensos conocimientos en el campo del darwinismo y la evolución.

Wotzkow se pregunta que, "¿Para qué quiere Guillermo González un título científico si él acusa al decanato que le graduaría de ser marxista-darwinista? No lo entiendo, a no ser que el título le de más dinero, más fama, y un lugar privilegiado en al altar de Behe."

Desde su lógica particular, a Wotzkow no le pasa por la mente que tal vez las razones que tuvo el profesor González para actuar en contra de sus intereses materiales y profesionales fueran éticas y morales debido a que es una persona de honestidad, integridad y principios. Pero creo que pierdo mi tiempo tratando de hacerle entender estos conceptos retrógrados y fundamentalistas a una persona tan avanzada y superior como el ateo materialista y darwinista Carlos Wotzkow.

Sin embargo, cualquiera que lea la biografía que él mismo escribió para Guaracabuya, llegará a la conclusión de que los motivos de Guillermo González no pueden haber sido muy diferentes a los que tuvo Wotzkow cuando criticó al gobierno castrista -- la única fuente de trabajo en Cuba -- por sus acciones en contra del medio ambiente, y esto le acarreó varias visitas desagradables a Villa Marista. ¿Será que los principios de Wotzkow han cambiado diametralmente desde esa fecha, o que esa biografía no se ajusta a los hechos, o que, cuando criticó al gobierno castrista, tan sólo buscaba más dinero, más fama, y un lugar privilegiado en el altar de Guillermo Tell?

Wotzkow se tomó como una ofensa personal el que yo acusara a los biólogos evolucionistas -- de quiénes el cree ser parte -- de mentirosos. Pero difícilmente alguien pueda contrarrestar una acusación de mentiroso diciendo mentiras. Y su afirmación de que "empieza siempre sus discursos con aquello de que él profesa la religión judeocristiana, bla, bla, bla, igual que tu, Servando", no pasa de ser eso, una burda mentira.

Sin embargo, esa afirmación mendaz y gratuita en vez de contradecir le da peso a mi opinión de que los darwinistas se valen de la mentira cuando no pueden hallar verdades que fundamenten sus creencias. Reto a Wotzkow a que aporte pruebas concretas y muestre aunque sea un sólo artículo mío (no discursos, porque no los hago), en el que yo haya expresado siquiera algo referente al respeto y la admiración que siento por los principios éticos del cristianismo -- sobre todo por el que preconiza tratar al prójimo como a uno mismo. Respeto y admiración que, quiero dejarlo bien claro para que no quepan dudas, ni lo oculto ni me avergüenzo de ello, aunque no lo vaya pregonando por las esquinas.

Wotzkow siempre ha sido un infatigable combatiente intelectual en contra del castrismo, y no pongo en duda por un momento su honestidad en este sentido. Sin embargo, un somero análisis de sus artículos en la Internet muestra una evidente inconsistencia. Por ejemplo, en diferentes trabajos Wotzkow ha atacado a Greenpeace y los verdes, al ecologismo militante, a la teoría de que el calentamiento global se debe a la actividad humana, y a que los ecologistas están en contra de la construcción de nuevas plantas nucleares, pero no en Cuba. También Wotzkow ha manifestado que no cree en el oscurantismo de Marx y muchísimo menos en el de Engels.

Pero lo que resulta contradictorio es que, al menos aquí en los Estados Unidos, la gran mayoría de los ecologistas militantes, los partidarios de que el calentamiento global se debe a la actividad humana, los del Greenpeace, los verdes, los que se oponen a la construcción de plantas nucleares y refinerías de petróleo, los que proponen el "desarrollo sostenido", y los darwinistas, pertenecen a un mismo grupo amorfo que también se caracteriza por estar formado por izquierdistas militantes, anticristianos, ateos, humanistas, marxistas, comunistoides y, por supuesto, procastristas.

Y, que conste, que no creo que la ecología o la agricultura orgánica, o la búsqueda de fuentes energéticas que no contaminen el medio ambiente, sean malas por sí mismas, todo lo contrario. No es que no esté de acuerdo con el mensaje, sino que no creo en la honestidad de los mensajeros. Tengo sospechas bien fundamentadas de que quienes proponen todas esas medidas -- y, sobre todo, quienes los financian en secreto --, tienen una agenda secreta que, de ser aceptada y puesta en acción, traerá todo lo contrario de lo que predican.

Por tanto, el hecho de que Wotzkow esté en contra de algunas cosas, pero a favor de otras que están indisolublemente ligadas, sólo puede explicarse debido a ignorancia, confusión ideológica, o ambas cosas.

En cuanto a lo de creer en los principios de la ética cristiana, no sé qué pensaran los lectores, pero, en lo que a mí me toca, me sentiría mucho más tranquilo si el oficial del submarino atómico que puede lanzar un ataque nuclear devastador, o el científico que trabaja en un laboratorio creando armas bacteriológicas, o -- especialmente después que descubrí que un hígado humano se cotiza en el mercado negro por más de 30 mil dólares -- que el cirujano que a va a hacerle una operación a mi hija adolescente, fuera un cristiano que crea, aunque no tenga pruebas científicas que lo confirmen, que la vida es sagrada porque es un don otorgado por un Creador, y no un materialista ateo que piense que la vida no es más que un accidente de la naturaleza. Si, tal como afirma Wotzkow, esto significa que soy un reaccionario, anticientífico fundamentalista religioso, no tengo objeciones. Lo acepto y me siento orgulloso de serlo.

 

Finalmente, quiero aprovechar la oportunidad para expresarle a Carlos Wotzkow mi más sincero agradecimiento por haber escrito el artículo que provocó esta respuesta. Gracias a él, descubrí ese documento importantísimo que he mencionado anteriormente, el cual tal vez nunca hubiese descubierto de otra forma. Ese valiosísimo documento será fuente de inspiración para escribir varios artículos y posiblemente un programa de la serie de documentales TruthLies que estamos creando en Xzault Media Group en California.

Misteriosos son en verdad los caminos del Señor.

 

 

 

 
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